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Corcuera y Arabia: dos españolas en la armada estadounidense

Forman parte de ese grupo de casi 1200 veteranos nacidos en España que integraron las filas estadounidenses y que fueron dos de las cerca de 350 000 mujeres que sirvieron en las diversas áreas militares norteamericanas.

Cecilia Corcuera Berasategui
Cecilia Corcuera Berasategui /EuskalEtxeak - EuskalKultura News

Una carrera de fondo. Así podemos describir la labor que desde hace años despliega la Asociación Sancho de Beurko (sanchodebeurko.org), dedicada –desde su proyecto Fighting Basques, Memory of World War II– a mostrar la participación de los vascos y sus descendientes en la Segunda Guerra Mundial. Porque es una carrera de fondo la de la recuperaci ón de la memoria histórica y la de esas personas que, sin grandes nombres que ocupen páginas, también hicieron o hacen la historia. Y ese es el caso que nos ocupa. Entre los 1196 combatientes en el Ejército estadounidense nacidos en España que están documentados por esta Asociación –todos de entre 18 y 45 años–, hubo dos mujeres (las dos únicas o quizá solo las dos primeras en ser identificadas, porque hemos de tener en cuenta que en EE UU la mujer suele cambiar su apellido por el de su marido al contraer matrimonio, y así es complicado seguir el rastro).

¡Esta también es mi guerra!

Se trata de la vasca Cecilia Corcuera Berasategui y de la catalana Carmen Arabia i Gironés, que forman parte de ese grupo de casi 1200 veteranos nacidos en España que integraron las filas estadounidenses y que fueron dos de las cerca de 350 000 mujeres que sirvieron en las diversas áreas militares norteamericanas. Porque, con el objetivo de liberar a los hombres de cualquier trabajo que no fuera empuñar un arma en combate, se organizaron varios cuerpos militares (denominados auxiliares) al inicio del conflicto, aparte –claro está– de los dedicados a las ‘labores femeninas’ de enfermería. De este modo, Cecilia y Carmen pudieron alistarse voluntariamente en el Cuerpo Auxiliar de Mujeres del Ejército (Women’s Army Auxiliary Corps, WAAC), creado en mayo de 1942 y que llegó a estar integrado por 150 000 mujeres, destinadas a diferentes escenarios militares. Nunca antes las mujeres, con la excepción de las enfermeras, habían servido en las filas del Ejército estadounidense (fue, por otra parte, el único cuerpo auxiliar en servir en el extranjero).

La soldado Corcuera

Nacida en 1916 en un pequeño municipio de Álava, hoy Arraia-Maeztu, su padre fue un marino mercante que decidió emigrar a Norteamérica; primero a Canadá, concretamente a Vancouver , en 1910, donde nació su primer hijo, Felipe Tomás. Después de cinco años allí, la familia decidió regresar a Europa. Sin embargo, el padre, Pedro Corcuera Beltrán, se embarcó rumbo a Estados Unidos en 1916. Se estableci ó en la ciudad de Ámsterdam, en el estado de Nueva York, donde encontró el oficio que desempeñaría el resto de su vida: ser vigilante nocturno en una de las fábricas de alfombras de la ciudad. Cecilia , su madre , Serapia Berasategui Ormaz a bal , y su hermano Felipe Tomás se reunieron con él en 1920. Ella tenía apenas cuatro años y era la primera vez que veía a su padre. Aunque la mayoría de los emigrantes vascos se trasladaron al Oeste americano, un 38% se quedaron en el estado de la Gran Manzana, como fue el caso de la familia de Cecilia. En Ámsterdam nacieron, pues, el resto de los hermanos: Margaret Julia, Joseph Martin, Elizabeth y Richard.

En la década de 1930, tanto su padre como Cecilia obtuvieron la nacionalidad estadounidense. Ella estudió en el instituto Wilbur H. Lynch y más tarde consiguió un empleo como tejedora en una fábrica de alfombras (la industria predominante en la ciudad). Siguiendo los pasos de su hermano Joseph, reclutado un mes antes, se alistó en el Cuerpo de Mujeres del Ejército el 8 de marzo de 1943, en Albany, capital del estado neoyorquino. Tenía 26 años, y dos meses más tarde falleció su padre. La Asociación Sancho de Beurko no pudo recabar muchos detalles del servicio militar de Cecilia, pero se cree que no salió del país. En la única foto de entonces que se conserva de ella [página anterior], luce en el uniforme el parche de los Puertos de Embarque, una rama del Cuerpo de Transporte del Ejército con competencias en el envío de tropas, armas y pertrechos a instalaciones portuarias, normalmente dentro del territorio de Estados Unidos (esta unidad trasladó a 30 millones de soldados en suelo estadounidense y a siete millones en el extranjero, así como 126 millones de toneladas de suministros).

Cecilia fue licenciada al término de la contienda con honores y con el rango de soldado de primera clase. En 1950 contrajo matrimonio con otro veterano, James Louis Murphy. Falleció en la misma ciudad en la que creció, Ámsterdam, en 1984, a los 67 años. Su hermano Joseph fue licenciado como sargento y Richard, el hermano pequeño, fue un veterano de la Primera División del Cuerpo de Marines en la Guerra de Corea.

La teniente Arabia

Carmen Arabia i Gironés era catalana, oriunda de Sant Feliu de Guíxols (Girona). Era hija de José Emilio Camilo Arabia i Brugueray de Magdalena Ramona María Gironés i Comas , quienes emigraron a Estados Unidosa un mes justo de iniciarse la Gran Guerra en 1914.

Ella tenía 8 años. La acompañaban sus hermanas Teresa, María y Concepción. La familia se asentó en Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, donde el padre trabajó como contable para la International Cork Company, una de las fábricas de corcho más relevantes de la época.

Tras el fallecimiento del cabeza de familia en 1928, la familia se trasladó al barrio neoyorquino de Queens , concretamente a Forest Hills.Para entonces, Teresa, la hermana mayor de Carmen, había contraído matrimonio con el barcelonés Joan Agell Castells, quien tras un tiempo en Cuba –en 1913 fue nombrado secretario del Centro Catalán de Santiago– llegó a Nueva York en 1916. En los años treinta , Joan fue elegido secretario del Centre Nacionalista Catalá de Nova York; grupo que, fundado en 1920, propuso adoptar la nacionalidad estadounidense y renunciar a laespañola durante la dictadura de Primo de Rivera (algo similar a lo que propondrá Jon Bilbao – subdelegado del Gobierno vasco en el exilio – durante la II Guerra Mundial). Carmen y sus hermanas residieron con Teresa y su marido durante los primeros años de la década de 1940.

Carmen consiguió la nacionalidad estadounidense en 1932, se formó en el Hunter College de Nueva York, una academia exclusivamente para mujeres , y llegó a estudiar en la Universidad de Columbia.

Tenía 37 años y trabajaba como secretaria y administrativa de una oficina cuando se alistó en el Cuerpo de Mujeres del Ejército en Nueva York , justo tres semanas después de que lo hiciese Cecilia Corcuera en marzo de 1943.

En junio de 1944, fue enviada al Pacífico. Se estima que un total de 5500 mujeres del WAAC fueron destinadas allí desde mediados de 1944 (sirvieron tanto en Papúa Nueva Guinea como en Filipinas, desde noviembre de 1944).

Las condiciones a las que se enfrentaron fueron muy duras tanto física como mentalmente: equipadas con ropa de invierno, carecían de uniformes convenientes y apropiados para los climas tropicales; enfermedades como la malaria hicieron diana en ellas y, tras finalizar su jornada laboral, tuvieron que permanecer encerradas en sus propios barracones, protegidos por alambradas, para evitar el acoso de sus colegas hombres. No es extraño que las bajas entre ellas fueran acusadas . Aun así, su labor fue fundamental para asegurar el éxito en los diversos frentes militares.

Carmen formó parte de las oficiales empleadas como censoras del correo de las tropas; estuvo encargada de la sección de idiomas extranjeros del Destacamento de Censura en Nueva Guinea y en Filipinas, donde permaneció hasta el fin del conflicto . Su objetivo era revisar y censurar, si era necesario, las comunicaciones postales entre los soldados y sus allegados para evitar que circulase información confidencial relacionada con la guerra. En diciembre de 1944, Carmen consiguió el rango de primera teniente. Se casó dos veces a lo largo de su vida. Falleció en 1996 en la ciudad de Rising Sun, en el estado de Maryland.

Carmen Sabalete

Carmen Sabalete

Doctora en Historia del Arte. Le echo mucha “historia” y pasión a la vida. Tamborileo los dedos sobre el teclado, suelo tener un libro debajo del brazo en lugar de bolso y sé rodearme de personas inspiradoras que me arrancan ideas y risas. De chica Bond no tengo un pelo.

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