Frases históricas de Alexander Fleming

Este médico y bacteriólogo escocés descubrió en 1929 la penicilina. Estas son algunas de sus mejores frases.

El 6 de agosto de 1881 nació Alexander Fleming, el médico y bacteriólogo escocés que en 1929 descubrió la penicilina. Su hallazgo se produjo al detectar que el caldo en el que había cultivado el hongo Penicillium notatum inhibía el crecimiento de las bacterias (estreptococos y estafilococos) que infectaban las heridas, naciendo así el concepto de antibiótico (una sustancia producida por microorganismos que en pequeñas cantidades inhibe a otro microorganismo). "Cuando me desperté justo después del amanecer el 28 de septiembre de 1928, ciertamente no planeaba revolucionar toda la medicina descubriendo el primer antibiótico o asesino de bacterias del mundo. Pero supongo que eso fue exactamente lo que hice". 

Fleming recibió muchos premios, incluidos 30 títulos honoríficos, y en lugar destacado, el Premio Nobel de Fisiología / Medicina en 1945. También fue nombrado una de las personas más importantes del siglo XX por la revista Time.

A nivel personal, Fleming era conocido como una persona modesta, paciente, tranquila, tímida y de pocas emociones. Evitó la atención e incluso a veces se mantuvo excesivamente distante con amigos y también con su mujer, la enfermera Sarah Marion McElroy. Fleming y su esposa tuvieron un hijo, Robert, que también se convirtió en médico.

Estas son algunas de sus mejores frases:

"Los fracasos son también útiles, porque, bien analizados, pueden conducir al éxito".

"A veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando".

"Hay reglas sencillas para el uso de la penicilina: usarla sólo para los microbios que sean vulnerables a ella, aplicar la dosis indicada y que el tratamiento dure lo suficiente para eliminar la infección; siguiendo estas reglas, todos quedarán satisfechos; de lo contrario, el resultado será decepcionante".

"Si la penicilina puede curar a los enfermos, el vino puede resucitar a los muertos".

"Un jardinero no debe ser impaciente. Las flores necesitan tiempo para desarrollarse; si se intenta apresurar su crecimiento, se les hace más mal que bien. Se las puede proteger contra los elementos, se las puede dar de comer y de beber, pero no resulta difícil matarlas si se las proporciona demasiada comida o bebidas demasiado fuertes. Ellas responden a la simpatía; son capaces de soportar tratamientos extremadamente duros. En resumen, se parecen mucho a los seres humanos".

"Mi mayor suerte consistió en ser educado como miembro de una familia numerosa en una granja de las landas. No teníamos dinero para gastar, pero tampoco teníamos gastos. Teníamos que inventar nuestras diversiones, pero era fácil. ¿No poseíamos los animales de la granja, los peces y los pájaros?. Sobre todo, aprendíamos inconscientemente mil cosas que los habitantes de la ciudad ignorarán toda su vida".

"El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque, bien analizados, pueden conducir al éxito. Y para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea…".

"No son los vestíbulos de mármol los que proporcionan la grandeza intelectual, sino el alma y el cerebro del investigador".

"Un buen trago de whisky al acostarse, no es muy científico, pero ayuda".

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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