Batalla de Vinegar Hill, la derrota de la rebelión irlandesa

En 1798, hubo un levantamiento nacionalista y revolucionario contra el dominio británico en Irlanda, apoyado por los franceses. La revuelta acabó fracasando.

Batalla de Vinegar Hill
Imagen: Getty Images.

Desde el final de la guerra jacobita en 1691, Irlanda había estado gobernada por la llamada Ascendencia, miembros ricos de la Iglesia irlandesa que eran leales a la Corona británica. Esta clase social minoritaria gobernaba de modo sectario y despótico sobre una gran mayoría de irlandeses católicos y presbiterianos mediante las llamadas leyes penales de Irlanda. A finales del siglo XVIII, elementos liberales surgidos de entre esta clase dominante e inspirados en los ejemplos de la Guerra de Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa decidieron hacer causa común con la población católica con el objetivo de lograr una mayor autonomía con respecto a Gran Bretaña.

La perspectiva de reformas inspiró a un pequeño grupo de liberales protestantes de Belfast para fundar la Sociedad de los Irlandeses Unidos (Society of the United Irishmen) en 1791. Sus principales objetivos eran la reforma democrática y la emancipación de Inglaterra. El estallido de la guerra inglesa con Francia a comienzos de 1793 los llevó a la clandestinidad.

Tras un fallido intento de invasión de Irlanda por la Armada revolucionaria francesa, las autoridades respondieron a los desórdenes implantando la ley marcial el 2 de marzo de 1797 y recurriendo a tácticas que hoy consideraríamos terrorismo de Estado, tales como la quema de casas, la tortura de prisioneros y el asesinato. La represión fue particularmente dura en el Ulster, donde católicos y presbiterianos habían unido sus fuerzas contra el gobierno británico. En mayo de 1797, el ejército suprimió violentamente el Northern Star, órgano de prensa de los insurrectos. La brutalidad empleada por los británicos decidió a los Irlandeses Unidos a actuar antes de que fuera demasiado tarde: se produjo un alzamiento en Cahir (condado de Tipperary), que fue rápidamente sofocado por el sheriff general. Pero una facción de los Irlandeses Unidos, encabezada por Samuel Neilson, planeó un levantamiento a gran escala para el 23 de mayo de 1798.

El plan inicial consistía en tomar Dublín, sublevando a continuación los condados circundantes para evitar la llegada de refuerzos de los ingleses. Después se alzaría el resto del país, lo que bloquearía al resto de guarniciones. Aunque la toma de Dublín fracasó en pocas horas, los distritos alrededor de la capital se levantaron según lo planeado y, en efecto, rápidamente les siguieron los condados limítrofes. Los primeros choques armados entre Irlanda e Inglaterra se produjeron al amanecer del 24 de mayo.

Francia se apresuró a mostrar su apoyo a la revuelta nacionalista. Al mismo tiempo, en el nordeste, los rebeldes, que eran presbiterianos en su mayoría, se alzaron el 6 de junio en el condado de Antrim. Consiguieron hacerse con el control pero, tras su derrota en la batalla de Antrim, fueron rápidamente reducidos. Los rebeldes tuvieron más suerte en Wexford, en el sureste, donde lograron dominar efectivamente el condado. Finalmente, un ejército británico de 20 000 hombres derrotó a los rebeldes en la batalla de Vinegar Hill, que tuvo lugar el 21 de junio de 1798. Algunos, tras dispersarse por el Ulster, resistieron hasta el 14 de julio.

Nacho Otero

Nacho Otero

Soy escritor desde siempre, y redactor y corrector en Muy Historia y otras publicaciones de G+J desde hace casi treinta años. Puedes contactar conmigo a través del correo iotero@zinetmedia.es

Continúa leyendo