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Auschwitz-Birkenau después del Holocausto

El campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau fue reconvertido en 1947 en un museo y memorial en homenaje a las víctimas

Auschwitz
Imagen: Getty Images

La simple mención del nombre ‘Auschwitz Birkenau’ en voz alta provoca escalofríos. Desde 1940 hasta enero de 1945, este campo de concentración y exterminio, situado a poco más de 40 kilómetros de Cracovia, fue el máximo exponente del horror vivido durante el Holocausto nazi. Los tres campos y numerosos subcampos que componían el complejo fueron testigos silenciosos de la muerte de casi un millón y medio de personas (a lo que habría que sumar fusilamientos, ahorcamientos y enfermedades) y del sufrimiento de  todos los presos que contemplaron su terrible silueta y el humo de sus chimeneas. Sin embargo, lo que uno puede encontrar hoy en día si visita Auschwitz es un lugar que, consciente de su pasado, invita al recuerdo y a la memoria como escudos para evitar que la historia se repita.

 

Memorial y Museo Auschwitz-Birkenau

El campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau  fue liberado el 27 de enero de 1945. Es posible que, desde ese mismo momento, qué hacer con él fuese una de las grandes cuestiones a las que los gobiernos y la sociedad de la época tuvieron que enfrentarse. ¿Debía ser demolido hasta los cimientos para que no quedara ni el más mínimo rastro de un lugar tan horrendo o habría que preservarlo para que nadie, en los años venideros, olvidara lo que allí había ocurrido? La respuesta llegó en 1947, cuando las heridas todavía estaban recientes.

Ese año, a propuesta del exinterno del campo Alfred Fiderkiewicz, se aprobó la conversión de Auschwitz-Birkenau en museo y memorial con la aprobación del gobierno polaco y la intención de que el campo se convirtiera en un monumento a las víctimas y un recordatorio permanente para concienciar al mundo de lo que es capaz de hacer el hombre cuando se guía por el odio. La inauguración oficial tuvo lugar el 14 de junio de 1947, coincidiendo con el aniversario de la llegada del primer convoy de prisioneros, y a ella asistieron unas 50 000 personas entre las que había exprisioneros del campo y delegados internacionales. Como homenaje a las víctimas y a la ‘Marcha de la muerte’ a la que los nazis les sometieron, los presentes recorrieron el camino entre el campo Auschwitz I y Auschwitz II (Birkenau) en completo silencio. Un mes después, el Parlamento polaco declaró a Auschwitz-Birkenau como Museo Estatal y aseguró su protección y financiación.

Memorial a las víctimas del Holocausto
Memorial a las víctimas del Holocausto en Auschwitz. Imagen: iStock Photo

 

Inicialmente, el museo se concentraba en Auschwitz I, donde los edificios y bloques utilizados por nazis y prisioneros fueron conservados y reconvertidos con un fin educativo y didáctico. Se decidió que se realizarían exposiciones en las que los países de los que procedían las víctimas del campo podrían narrar su propia experiencia durante el nazismo. Además, se decidió erigir un monumento en recuerdo de las víctimas, un memorial construido a partir de las ruinas del Crematorio III, que había sido destruido. Con el paso de los años, el aumento de las visitas internacionales y los cada vez más frecuentes eventos y exposiciones, el Museo y Memorial Auschwitz-Birkenau abrió al público el campo Auschwitz II, donde se encuentra la famosa entrada a la que llegaban los trenes de prisioneros y donde se puede comprobar la situación infrahumana en la que vivían los presos en los barracones.

Tras la caída del bloque soviético, en 1990 se creó el Consejo Internacional del Museo Estatal Auschwitz-Birkenau. Su primer presidente fue Wladyslaw Bartoszewski, preso del campo, cofundador de la organización clandestina Zegota (se dedicó a ayudar a judíos en la Polonia de la Segunda Guerra Mundial), historiador, escritor y embajador de Polonia en Viena. Desde entonces, y tras la formación de un nuevo consejo internacional en el año 2000, el Museo Memorial Auschiwtz-Birkemau es uno de esos lugares que todo el mundo debería visitar una vez en la vida para, en primera persona, escuchar el mensaje que todas las almas que allí murieron nos hacen llegar a través del eco de sus paredes: ‘no olvidéis ‘.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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