Así se conseguía alcohol ilegal durante la ley seca

La ley seca ilegalizó el alcohol, pero no acabó con el consumo.

 

La ley seca quiso traer una sociedad mejor a los Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial. Pero, en vez de acabar con el consumo de alcohol, lo que incentivó fue el contrabando, el crimen y la creatividad para encontrar la manera de seguir echando un trago.

Si hay leyes de mercado, también habrá contrabando

Durante la década de 1920 se ilegalizó la fabricación y venta de alcohol en los Estados Unidos. Pero, como ha ocurrido a lo largo de la historia (más todavía si se trata de productos con tantísimo reclamo por el público), solo se necesitan leyes de mercado para que exista contrabando.

El alcohol se ilegalizó, pero eso no acabó, ni mucho menos, con el consumo. Cuando Castilla intentó tener el monopolio del comercio con las Indias, los piratas se hicieron a la mar. Desde que la droga es ilegal, los narcotraficantes no han cesado en su comercio ilegal. Cuando cualquier tipo de obligación comercial procura imponerse, siempre aparecen Robin Hood’s dispuestos a sacar tajada (para los pobres o para ellos mismos, claro). El día que Estados Unidos ratificó la ilegalización del alcohol, llegó la época de los mafiosos.

La ley seca y los gánsteres, como ocurre con las guerras indias y la conquista del Oeste americano, ha generado tanto contenido que la historia ha pasado a ser leyenda. Pero el proceso histórico que vivieron los estadounidenses durante los felices años 20 es tanto o más fascinante que las películas y novelas sobre gánsteres.

El final de la Primera Guerra Mundial aupó a Estados Unidos hasta la cúspide de la economía mundial. El consumismo se expandió por el país que ahora gozaba de la hegemonía mundial de la economía. ¿Cómo pasó este contexto de prosperidad a la época de mayor delincuencia y violencia de los EE. UU.?

Hacia la abstinencia total

Hay un sector de la población estadounidense (y hablamos en presente porque sigue existiendo) que no ve con buenos ojos a inmigrantes en busca de oportunidades en su país. Si encima lo encuentran disfrutando de su descanso tomando un buen trago, ya es algo que les arde por dentro. En 1920 se aprobó el voto femenino en Estados Unidos. El alcoholismo se relacionaba con la violencia doméstica, por lo que muchas mujeres, ahora con voto además de voz, pedían la prohibición de esta bebida que estaba destrozando familias. Por si fuera poco, la bebida alcohólica más consumida en el país ya era la cerveza, un producto eminentemente de Alemania: el país enemigo durante la guerra. A estos elementos se unió el renovado interés que sintió el país por la religión y la moralidad durante esta época.

Feministas, religiosos, xenófobos y racistas formaron un variopinto grupo que dio forma al movimiento por la templanza. Tuvieron una fuerte influencia en la política y los medios, donde promovían la abstinencia y una legislación contra el alcohol.

El 16 de enero de 1920 entró en vigor la 18ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América. Conocida como la ley seca, ilegalizó el alcohol:

“Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y modales limpios. Los barrios bajos pronto serán cosa del pasado. Las cárceles y los correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno”.

El reverendo Billy Sunday pronunció estas palabras el mismo día que se aprobó la ley. No tenía ni idea de lo que se le venía encima. Apenas unos minutos después de que la ley seca fuera efectiva, se cometieron robos de barriles y secuestros de camiones llenos de bourbon.

Maneras de conseguir alcohol ilegal

No tardaron en fabricar alambiques ocultos en campos, bosques y casas para destilar ilegalmente un alcohol peligroso por la falta de garantías sanitarias. Se abrieron multitud de speakeasies, que se puede traducir literalmente como “habla bajo”. Eran bares clandestinos donde se seguía sirviendo alcohol. En el medio oeste, estos locales eran conocidos como blind pigs, pero la actividad que se desarrollaba tras sus ventanas tapadas era la misma: beber alcohol.

Era legal vender zumo de uva en formato semisólido. Estos wine bricks podían dejarse reposar en agua durante 20 días y pasaban a convertirse en vino. La etiqueta explicaba el proceso para “no hacerlo” ya que era ilegal. Pero lo explicaba. Solo por si acaso.

Los médicos podían recetar litro y medio de whisky por persona al mes como máximo. Millones de recetas fueron prescritas durante la década de 1920: casualmente, caía enferma toda una familia necesitada de whisky.

Sin embargo, el método más expandido para conseguir alcohol fue el contrabando. Bandas de mafiosos dominaron todo un comercio fuera de los circuitos legales, utilizando todos los medios posibles para llenarse los bolsillos, incluyendo la violencia. Matanzas, ajustes de cuenta y tiroteos se dieron como nunca en ciudades norteamericanas como Chicago, cede central de Al Capone, uno de los gánsteres que más se enriqueció durante la ley seca.

Referencias:

Burns, K. et al. 2011. Prohibition. Documental de Public Broadcasting Service (PBS).

Okrent, D. 2021. El último trago. La verdadera historia de la ley seca. Ático de los libros.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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