Andy Warhol, icono del pop

Fue el artista más provocador, descarado y polémico del arte contemporáneo y quien lanzó el primer balazo del arte pop estadounidense en la forma de lata de sopa.

Andy Warhol

Hijo artístico, tímido y enfermizo de una familia inmigrante de la clase baja de Pittsburg, Andrew Warhola (1928-1987), conocido como Andy Warhol, desempeñó un papel crucial en el nacimiento y desarrollo del Pop Art.

Warhol revolucionó el arte contemporáneo con un simple bote de sopa Campbell. El visionario de Pittsburgh pintó a mano cada una de las latas que estaban llamadas a convertirse en iconos del Pop Art. Su obsesión por este objeto cotidiano tiene una explicación. "Durante 20 años, cada día he comido lo mismo una y otra vez", contó el propio artista.

Su carrera había comenzado en 1949 cuando se trasladó a Nueva York para trabajar como ilustrador de revistas y publicista. Durante los años 1950 ganó cierta reputación gracias a sus ilustraciones para un anuncio de zapatos.

Warhol realizó además 32 pequeños lienzos con diferentes sabores de las latas Campbell’s que hoy se exhiben en el MOMA de Nueva York. Mostró por primera vez estos lienzos en 1962 en la Galería Ferus de Los Ángeles y su rápida revalorización supuso el gran asalto de la comercialización del mundo del arte.

Pero el evento crucial para su futura proyección artística fue la exhibición The American Supermarket, celebrada en 1964, en el Upper East Side de Manhattan. La exposición estaba organizada como el típico pequeño supermercado estadounidense, aunque los productos exhibidos (conservas, carne o carteles) eran obra de prominentes artistas del pop: Mary Inman, Robert Watts o el controvertido Billy Apple. La contribución de Andy Warhol fue la archifamosa lata de sopa Campbell, valorada en 1.500 dólares. Lo curioso es que la lata tan solo costaba 6 dólares. La exposición fue uno de los primeros actos públicos en los que se confrontó al público con el pop art y la cuestión planteada por las vanguardias clásicas acerca de qué podía ser arte.

Aunque Warhol se hizo rico y famoso con sus cuadros,  su obra abarcó mucho más. Durante su época más innovadora, de 1963 a 1970, se valió en buena medida del séquito que congregó a su alrededor en ese entorno llamado Factory, el loft en Manhattan que fue su estudio atraídos por la posibilidad de salir en sus películas experimentales. El crecimiento de la fama de Warhol vino respaldada por su hábil relación con los medios y por su rol como gurú de la modernidad. El artista pop actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.

Comparados con la escandalosa (y exitosa) década de los 1960, los 1970 fueron años más tranquilos para Warhol y pasaba la mayor parte de su tiempo rondando a nuevas estrellas y personajes famosos para proponerles un retrato. La lista incluía a Mick Jagger, Liza Minnelli, John Lennon, Diana Ross, Brigitte Bardot y Michael Jackson.

En los ochenta, da un giro a su obra y empieza a pintar detalles de cuadros de artistas renacentistas como Da VinciBotticelli y Uccello.

El 22 de febrero de 1987 falleció de forma inesperada el artista de Pittsburgh debido a un paro cardiopulmonar mientras dormía cuando se estaba recuperando sin dificultades de una operación de vesícula en el New York Hospital.

Fue un personaje polémico durante su vida –algunos críticos calificaban sus obras como pretenciosas o bromas pesadas– y desde su muerte en 1987 es objeto de numerosas exposiciones retrospectivas, análisis, libros, películas y documentales.

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