Análisis de 'Gótico estadounidense': Renacimiento del siglo XX

El cuadro 'Gótico estadounidense' ('American Gothic') es obra del artista norteamericano Grant Wood (1891-1942), miembro destacado de la conocida como Escuela Ashcan, y se enmarca en un estilo muy particular, a caballo entre el realismo de los años 20 y las pinturas del Renacimiento alemán.

El cuadro Gótico estadounidense (American Gothic) es obra del artista norteamericano Grant Wood (1891-1942), miembro destacado de la conocida como Escuela Ashcan, y se enmarca en un estilo muy particular, a caballo entre el realismo de los años 20 y las pinturas del Renacimiento alemán.

Es muy curioso el motivo que inspiró a Wood a la hora de realizar esta obra: durante un viaje por el campo de Iowa, quedó fascinado por la ventana ojival que presidía una de las típicas fachadas de madera de las casas con tejado a dos aguas americanas. Dibujó rápidamente un croquis de la misma y, sin pensarlo, añadió dos esbozos de figuras delante de ella, para completar la escena.

Hay que señalar que el artista vivió tres meses en Múnich, donde se fabricaban ventanas de gran tamaño similares a la de la casa de Iowa. Allí pudo contemplar, además, los retratos fríos de la Nueva Objetividad debidos a artistas como Otto Dix o Max Beckmann, así como también beber del patrimonio cultural y pictórico del pasado gótico alemán y de artistas como Durero o Memling.

La disposición del cuadro recuerda a su vez a la fotografía tradicional de Estados Unidos: un hombre y una mujer ante su modesta propiedad. En este caso, el pintor, como hemos dicho, primero esbozó la casa; los personajes del primer plano son casi un añadido para completar. Los modelos que accedieron a posar para esta obra fueron la hermana del artista y su dentista, a quienes retrató de manera muy fidedigna a pesar de haberles prometido que no se les reconocería.

Verticalidad, tensión y contexto social

Ataviados como campesinos, llama la atención la verticalidad con la que aparecen todos los elementos, tanto el pico del tejado de la casa como los cuerpos de los personajes y la propia horquilla de heno. Con gran detalle, el artista plasma cada uno de los elementos y ni siquiera se permite licencias fuera de lugar con el color, como si de una instantánea se tratase o si estuviera imitando el estilo de los artistas del pasado.

La obra está fechada en 1930, sin duda un año complicado en la historia de Estados Unidos, puesto que meses antes había sucedido el Jueves Negro en la Bolsa de Nueva York –el Crac del 29– que había dado lugar a la crisis económica que conocemos como Gran Depresión. En el campo las cosas iban mal, los bancos exigían la devolución de los préstamos y los precios de venta de los productos agrícolas bajaban sin cesar. La obra de Wood no podemos entenderla sin ese contexto social en el que se enmarca, puesto que el artista, como tantos otros, se interesaba por su país y por la realidad, a diferencia de lo que ocurría con la corriente de vanguardias que reinaba en Europa.

También hay que destacar que el arte en Estados Unidos, en 1930, contaba apenas un siglo.Tras haber comenzado con retratos de personajes influyentes de la Iglesia y la alta sociedad, los pintores fueron adoptando un papel más de cronistas (en el caso de Wood, de la vida en el campo).

Es esta una obra de líneas verticales, como se dijo, y de ojos y miradas que detienen al espectador frente a ella. Hay una palpable tensión entre lo que se ve y lo que no se ve, entre la pulcritud formal y el oscuro y gris mundo rural que se adivina.

Detalle del cuadro


1. Para plasmar con tal verismo la mirada del hombre, su dentista –se ha dicho que es una de las miradas más inquietantes por reales de la historia de la pintura–, Wood se dedicó, cada vez que acudía a su consulta, a contemplar con gran detenimiento cada gesto de sus ojos, que rememoraría luego a la hora de trasladarlo al lienzo.

2. El peto que viste el hombre no es de campesino, sino que se trata de la vestimenta típica que solían llevar los pintores en sus estudios cuando daban clase.

3. La joya o broche que lleva la mujer en el cuello formaba parte de la colección de joyas de la familia del autor.

Eva Domínguez Aguado

Eva Domínguez Aguado

Historiadora del arte con muchas ganas de hablar. Escribo artículos e ilustro la revista Muy Historia, cuento cosas interesantísimas en el rincón de Stendhal, y la tortilla de patata me sale buenísima. Un partidazo, vaya.

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