Agatha Christie, la escritora más vendida en todo el mundo

Sólo la Biblia y Shakespeare han sido más difundidos que sus libros, cuyas cifras de ventas son las mayores de los tiempos modernos. Y tiene más récords.

Agatha Mary Clarissa Miller –que ha pasado a la Historia de la literatura como Agatha Christie, el apellido de su primer marido– nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay, Devon (Reino Unido). Perteneciente a una familia de clase media alta, se educó en colegios privados y más tarde en varios institutos de París. En 1914 se casó con el aviador Archibald Christie, que fue enviado al frente al estallar la Primera Guerra Mundial; Agatha también contribuyó al esfuerzo de guerra británico trabajando como enfermera en un hospital de campaña cercano a Torquay. Pero por entonces ya se había despertado en ella el gusanillo de la literatura y, estimulada por la lectura de los clásicos de Wilkie Collins y las primeras andanzas de Sherlock Holmes narradas por Conan Doyle, se atrevió a probar ella misma como autora del género policíaco. Su primera novela, El misterioso caso de Styles, se publicó en 1920, y en ella presentó al detective belga Hércules Poirot, que se convertiría en su más mítico personaje junto a Miss Marple.

Ese fue el germen de su impresionante y exitosísima carrera literaria, aunque a continuación vinieron unos años difíciles: en 1926 sufrió una depresión y una sonada desaparición durante once días, ampliamente publicitada por los periódicos de la época y nunca aclarada del todo; en 1928, se divorció de Archie, que le era notoriamente infiel. Pero todo se enderezó enseguida. Su primer best seller, El asesinato de Roger Ackroyd, y su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan (catorce años más joven que ella), llegaron casi a la par. Se casó con éste en 1930 y ya nunca se separarían hasta la muerte de la escritora, acaecida por causas naturales en 1976; Mallowan, además, ejerció de padre de la hija que Agatha tenía de su primer matrimonio, Rosalind Hicks. Su trayectoria desde Roger Ackroyd –elegida en 2013 la mejor novela de crimen de todos los tiempos por 600 miembros de la Asociación de Escritores Policíacos– fue imparable. Según el Libro Guinness de los Récords, sus libros son en conjunto los más vendidos en todo el mundo, por detrás únicamente de la Biblia y de las obras de William Shakespeare.

Agatha Christie ostenta otros muchos récords y distinciones. Según el Index Translationum –base de datos de la UNESCO de traducciones de libros–, es la autora individual más traducida, con ediciones en al menos 103 idiomas de su obra (compuesta por 66 novelas y 150 relatos policíacos, 6 novelas rosas publicadas con el seudónimo de Mary Westmacott, 17 piezas teatrales, 4 radiofónicas, 3 libros de poemas e historias para niños y 2 libros autobiográficos). Su novela Diez negritos es la narración de misterio más vendida de todos los tiempos: 100 millones de ejemplares. Su obra de teatro La ratonera, el espectáculo más duradero jamás representado: lleva en cartel en Londres ininterrumpidamente desde su estreno, el 25 de noviembre de 1952 (más de 25.000 representaciones). Además, la mayoría de sus novelas han sido adaptadas al cine o la televisión, algunas en más de una ocasión: es el caso de Asesinato en el Orient Express, cuya última versión –dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh y con Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Judi Dench y Penélope Cruz en el reparto– se estrena el 24 de noviembre de 2017.

¿Sabías que su madre no quería que aprendiera a leer?

 

Antes de convertirse en una novelista superventas, Christie estuvo en peligro de crecer como analfabeta. Se decía que su madre estaba en contra de que su hija aprendiera a leer hasta los ocho años (Christie se instruyó a sí misma), insistió en educarla en casa y se negó a que siguiera una educación formal hasta los 15 años, cuando su familia la envió a una escuela de París. Allí centró sus estudios en canto y piano, algo que se le daba bastante bien.

 

¿Sabías que estuvo perdida durante 10 días?

 

En 1926, Christie, que ya estaba obteniendo una gran y leal base de seguidores, dejó su hogar en Londres sin dejar rastro. Podría haber sido el comienzo de una de sus sórdidas historias, especialmente desde que su marido, Archie, había revelado recientemente que se había enamorado de otra mujer y quería el divorcio. Se produjo una persecución policial, aunque era innecesaria: Christie simplemente había salido de la ciudad a un spa, posiblemente para distraerse de su tumultuosa vida hogareña. La autora no lo mencionó en su autobiografía posterior. Algunos especularon que se trataba de un truco publicitario, mientras que otros creyeron que la familia afirmaba que había experimentado algún tipo de evento amnésico.

 

¿Tuvo un alias?

 

Claro, como es habitual en los escritores, Christie utilizó un alias o pseudónimo. Y es que no todo su trabajo se centraba en misterio y muerte. A partir de 1930 y hasta 1956, escribió seis novelas románticas bajo el seudónimo de Mary Westmacott. El seudónimo era una construcción de su segundo nombre, Mary, con Westmacott como apellido de sus familiares.

 

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