La historia de la primera portadora de la fiebre tifoidea que vivió 26 años en cuarentena

La apodada “María tifoidea” fue una de las mujeres más odiadas en Estados Unidos a principios del siglo XX

Mary Mallon paciente cero cuarentena
Mary Mallon fue la primera persona en Estados Unidos a la que se identificó como portadora sana de la fiebre tifoidea. Imagen: Wikimedia Commons.

En los primeros años del siglo XX, a Mary Mallon se la conocía en las casas pudientes de Nueva York y Long Island principalmente por su buena mano para la cocina.

Mallon había nacido en el año 1869 en la verde Irlanda, pero una terrible hambruna en su país la obligó a escapar a EE.UU. cuando tan solo tenía 15 años.

En principio, su trabajo como cocinera le ofrecía una vida tranquila, pero la historia de la emigrante irlandesa se truncó cuando los americanos comenzaron a rastrear la transmisión de la fiebre tifoidea en 1907. Todos los casos la señalaban a ella.

 

La primera portadora asintomática

En el año 1900, Mary Mallon llevaba trabajando tan solo dos semanas como cocinera en una casa en Westchester, Nueva York, cuando todos los residentes contrajeron fiebre tifoidea.

Desde 1901 hasta 1907, la misma situación se repitió en las diferentes casas en las que era contratada. Manhattan, Long Island… ningún lugar parecía a salvo, hasta que sonaron todas las alarmas cuando la enfermedad llegó a la gran familia del rico banquero Charles Warren.

La fiebre tifoidea estaba vinculada más bien a barrios pobres, zonas deprimidas donde el hacinamiento y la falta de higiene provocaban serios problemas sanitarios, sin embargo, que se registraran casos en familias adineradas sorprendió a médicos e investigadores.

Asustado por no saber si podría volver a alquilar la mansión, el dueño de la casa en la que se había alojado Charles Warren contrató los servicios del ingeniero civil George Soper, al que le llamó la atención que la cocinera hubiera dejado el empleo.

El ingeniero investigó las casas donde Molly había trabajado antes y se dio cuenta de que la razón del contagio podía estar en aquella mujer: una persona asintomática, alguien capaz de transmitir la bacteria de la enfermedad sin presentar antes un síntoma febril y, lo que es peor, sin ser consciente de ello.

Mary Mallon paciente cero cuarentena
En 1897, Almroth Edward Wright desarrolló la primera vacuna contra la fiebre tifoidea. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Un aislamiento sin precedentes

Las pruebas realizadas a la cocinera irlandesa terminaron dando por ciertas las sospechas del ingeniero americano, haciendo que la ingresaran a la fuerza en un cuarto aislado de un hospital.

Tras atacar con un tenedor a un médico y golpear a un policía desprevenido, el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York desterró en 1907 a Mary Mallon a una pequeña isla en la que comenzaría su periodo de cuarentena. En ella, la cocinera vivía en una cabaña anexa al hospital de Riverside con la única compañía de un perro.

 

Mary Mallon recibía a diario alimentos para que pudiera cocinarlos y comerlos en la más estricta soledad.

 

La cuarentena, que se alargó durante tres largos años, llegó a su fin en 1910 cuando un nuevo inspector de salud decidió levantar la reclusión a Mallon, siempre con la única condición de que no volviera a trabajar como cocinera.

Por aquel entonces, los medios de comunicación ya se habían hecho eco del caso y habían comenzado a llamarla Typhoid Mary (María Tifoidea, en español), describiéndola como una mujer de mal carácter y obstinada, incapaz de reconocer los contagios.

 

Mary Brown, una nueva identidad

Mallon, tal vez sin ser consciente de su verdadera responsabilidad, incumplió el compromiso y bajo el nombre de Mary Brown siguió trabajando en las cocinas de hoteles, restaurantes e instituciones.

Fue entonces cuando en el año 1915, un nuevo brote de fiebre tifoidea en un hospital de Manhattan, que afectó a 25 trabajadores, delató a la cocinera a pesar de su nombre falso.

El ingeniero Soper logró reconocer el tipo de letra de la irlandesa y el 27 de marzo del mismo año, las autoridades pusieron en marcha la segunda cuarentena de la portadora asintomática, empezando así otros 23 años de aislamiento que concluirían tan solo con su muerte a los 69 años.

En nuestros días, se asume que la cocinera Mary Mallon, sin haber mostrado nunca alguno de los síntomas de la enfermedad (fiebre, dolores de cabeza, diarrea…) infectó a 53 personas, tres de las cuales murieron.

Emma Fernández

Emma Fernández

Periodista especializada en ciencia y tecnología y graduada en Lenguas Modernas y sus Literaturas (Italiano).

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