Los efectos de una pandemia en la conservación de monumentos

La organización sin ánimo de lucro World Monuments Fund señala las dificultades que está teniendo en sus trabajos de conservación y protección.

Pinturas en Bears Ears National Monument
Pinturas en Bears Ears National Monument. Imagen: iStock Photos.

Consideramos pandemia a aquella enfermedad que supera las fronteras del país o región donde surgió y se extiende a un nivel global, afectando a grandes áreas de todo el planeta. Igual que la peste negra causó un daño terrible al continente europeo debido a su alta mortalidad y a la paralización absoluta del feudalismo y del sistema de producción agrario, lo mismo (aunque a su manera) sigue ocurriendo en la actualidad cuando los países deben enfrentarse a situaciones de alto riesgo para la salud pública.

La expansión del COVID-19 durante los primeros meses del 2020 ha hecho que países de todos los rincones del mundo vean limitada su actividad y tengan que tomar medidas de choque con el fin de frenar al virus. Si bien cada día se destaca el efecto de esta pandemia en los mercados de valores y en los comercios, grandes y pequeños,  el daño que esta situación está suponiendo para el patrimonio histórico de todo el planeta permanece en un segundo plano. Precisamente en un intento de llevarlo bajo los focos, la World Monuments Fund ha emitido un comunicado en el que explica cómo su labor se ve condicionada por la situación que nos ocupa.

“Cada día pensamos en la importancia de nuestro legado en la vida actual, la importancia del intercambio cultural, el enriquecimiento que viajar aporta y el impacto que todo esto tiene en las comunidades locales de todo el mundo”, empieza su comunicado. La World Monuments Fund (WMF) es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja desde 1965 en la conservación y preservación de sitios arqueológicos y patrimonio histórico de todo el planeta, apoyándose en colaboraciones con las comunidades y organizaciones locales y los distintos gobiernos. Está presente en 29 países y trabaja día a día para proteger y conservar más de 600 lugares. Las limitaciones establecidas para frenar y controlar el impacto del COVID-19 han complicado la actividad de la organización y sus colaboradores.

Jardín Qianlong en la Ciudad Prohibida
Jardín Qianlong en la Ciudad Prohibida. Imagen: World Monuments Fund.

 

El primer ejemplo que dan es el de la Ciudad Prohibida de Beijing, donde se estaba llevando a cabo uno de sus proyectos más ambiciosos en el Jardín Qianlong, también conocido como el Palacio de la Longevidad Tranquila. Los trabajos de conservación fueron suspendidos antes del Año Nuevo Chino por las autoridades para proteger la salud de estudiantes y trabajadores y, mientras la Ciudad Prohibida permanece cerrada al público, la World Monuments Fund se encuentra en contacto con las autoridades locales para retomar los trabajos en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan.

Más crítica todavía es la situación en el Bears Ears National Monument, un yacimiento arqueológico en Utah (Estados Unidos) en el que se han encontrado pinturas y artefactos de distintas tribus de nativos americanos. Su exposición a las condiciones climatológicas hace que los trabajos de protección deban realizarse con premura para evitar cualquier deterioro o pérdida de estos objetos con un gran valor histórico. Obviamente, todos estos trabajos no pueden realizarse de forma telemática por lo que cada trabajador que acude al yacimiento lo hace sabiendo el riesgo que puede suponer para su salud pero también la importancia de proteger el lugar.

Angkor Wat, Camboya
Angkor Wat, Camboya. Imagen: iStock Photo.

 

El otro problema al que la World Monuments Fund se está enfrentando es el mismo al que están haciendo frente la gran mayoría de empresas y organizaciones a nivel mundial: el económico. En el Parque Arqueológico de Angkor Wat, en Camboya, la WMF tiene a 110 conservadores provenientes de las comunidades locales a los que la situación está perjudicando gravemente aunque se están tomando medidas para paliar la situación tanto en los procedimientos sanitarios como en un apoyo económico para los trabajadores y sus familias en caso de que este tipo de recintos cerraran temporalmente.

 

Cultura para tiempos de coronavirus

Cursos y clases online para continuar con la formación de los expertos del mañana, bibliotecas virtuales abiertas y con cientos de miles de títulos a disposición de cualquier curioso con acceso a internet, visitas guiadas sin salir de casa por los mayores museos del mundo, reconstrucción 3D de monumentos, óperas y conciertos en cualquier pantalla… La Organización Mundial de la Salud ha pedido responsabilidad a las instituciones y a la población en general y la respuesta no ha tardado en llegar. Cada uno ha aportado su granito de arena para hacer que estas circunstancias excepcionales sean lo más llevaderas posibles y que el mal trago pase mejor con un poco de arte, cultura e historia al alcance del ratón.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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