La Guerra de Secesión, el racismo y ‘Lo que el viento se llevó’

La censura persigue al clásico del cine en pleno 2020 debido a su representación de la esclavitud de las personas afroamericanas. Pero la obra se sitúa en un momento clave para la cuestión racial en los Estados Unidos: la Guerra de Secesión.

‘Lo que el viento se llevó’, racismo y Guerra de Secesión
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La censura vuelve a sobrevolar hoy algunas películas que ya tienen cierta edad; curiosamente, en muchos casos se trata de tapar meras zonas del cuerpo humano (como ocurrió con la cinta ‘Splash’ por parte de Disney); llamativo este hecho, dado que el progreso apartemente luchaba por conservar cuanta menos ropa, mejor; por la liberalización y la naturalización del cuerpo y del sexo. 

Pero no es este tema el que nos ocupa: estos días, es un clásico mucho más antiguo y relevante el que ha sido censurado debido a la representación ‘racista’ de sus personajes afroamericanos: Lo que el viento se llevó ha sido reconsiderada por parte de la plataforma de vídeo bajo demanda HBO Max: primero sobre su eliminación y, posteriormente, sobre añadir un ‘aviso’ en forma de letrero integrado en la propia cinta sobre su contenido inapropiado. Muchos han interpretado este letrero como una infantilización de los espectadores, quienes, a los ojos de la productora, no serían capaces de interpretar adecuadamente una película romántica-histórica de 1939, ambientada en la Guerra de Secesión estadounidense (1861–1865). ¿Es racista Lo que el viento se llevó?

Lo que el viento se llevó es una novela romántica-histórica escrita por Margaret Michell que poco después sería adaptada al cine; ambos productos gozaron de un enorme éxito. Los papeles de los actores protagonistas en la cinta, de cuatro horas de duración, han sido recordados durante décadas: Vivian Leigh interpreta a Scarlett O’Hara, la hija del dueño de una plantación del sur de los Estados Unidos, cuyo conflicto se centra en sobrevivir a la guerra, reflotar su región mediante un exitoso negocio, y sufrir por un amor no correspondido transitando entre varias relaciones y matrimonios fallidos. A su lado, intervienen personajes afroamericanos, los sirvientes esclavos de la familia. 

La película se ambienta en un momento clave para los Estados Unidos: entre 1861 y 1865, once estados del sur se separaron de los estados del norte, formaron los Estados Confederados de América, y se enfrentan en la conocida como Guerra de Secesión. Además de las hostilidades armadas, este enfrentamiento fue la culminación de una creciente fricción, de décadas de antigüedad, sobre la cuestión de la esclavitud.

Te ponemos en contexto.

Entre 1815 y 1861, la economía de los estados del norte se modernizó y diversificó rápidamente. Los norteños habían invertido mucho en un sistema de transporte amplio y variado: carreteras, barcos de vapor y ferrocarriles; en industrias financieras como banca y seguros; y en una gran red de comunicaciones: periódicos, revistas y libros, junto con el telégrafo. 

Por el contrario, la economía del sur se basaba principalmente en grandes granjas (plantaciones) que producían cultivos comerciales como el algodón y que dependían de los esclavos de origen africano como la fuerza laboral principal. En lugar de invertir en fábricas o ferrocarriles como lo habían hecho los norteños, los sureños invirtieron su dinero en esclavos, incluso más que en tierra. El precio del algodón, la cosecha definitoria del sur, se había disparado en la década de 1850, y el valor de los esclavos, que eran, después de todo, propiedad, aumentó proporcionalmente. Para 1860, la riqueza per cápita de los blancos del sur era el doble que la de los norteños, y tres quintos de las personas más ricas del país eran sureños. 

Sin embargo, al mismo tiempo, cade vez más norteños– impulsados por un sentido de moralidad, o bien por un interés en proteger el trabajo libre– llegaron a creer, en la década de 1850, que la esclavitud necesitaba ser erradicada. Allí, la mayoría de los estados habían abolido voluntariamente la esclavitud en 1804. Pero no en el sur. Mientras, los sureños blancos temían que limitar la expansión de la esclavitud consignaría a su economía a una muerte segura. A lo largo de la década, las dos partes se polarizaron cada vez más y los políticos fueron menos capaces de contener la disputa. 

Cuando Abraham Lincoln, el candidato del Partido Republicano explícitamente antiesclavista, ganó las elecciones presidenciales de 1860, siete estados del sur (Carolina del Sur, Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas) llevaron a cabo su amenaza y se separaron, organizándose como los Estados Confederados de América. 

La secesión del sur, la Guerra Civil y la Proclamación de Emancipación de Abraham Lincoln el 1 de enero de 1863, para poner la esclavitud en el camino a la extinción en los Estados Unidos. La proclamación fue confirmada por la Decimotercera Enmienda a la Constitución, que puso fin a la esclavitud.

La Proclamación de Emancipación liberó solo a los esclavos retenidos en los Estados Confederados de América. Al privar al sur de su mayor recurso económico: abundante mano de obra humana gratuita, la proclamación de Lincoln fue pensada principalmente como un instrumento de estrategia militar. Solo cuando la emancipación se propuso universalmente a través de la Decimotercera Enmienda se convirtió en política nacional. 

¿Es racista Lo que el viento se llevó

La novela (1936) que antecedió a la película (1939) fue escrita por la periodista Margaret Mitchell, quien se llevó un Pulitzer por su obra en 1937. Mitchell creció en con relatos de primera mano de las experiencias de sus familiares durante la Guerra de Secesión, que había terminado solo 35 años antes de su nacimiento. 

En la primavera de 1926, una lesión en el tobillo, agravada por la artritis, la llevó a renunciar a su trabajo periodístico, con lo que dirigió su atención a escribir una novela sobre la Guerra Civil y la Reconstrucción desde un punto de vista sureño. Mitchell estableció la historia en su Georgia natal porque sabía mucho de las narraciones familiares que había escuchado mientras crecía. Como se redactó originalmente, la novela presentaba a Pansy O’Hara, una coqueta y mimada joven de carácter fuerte que llega a la mayoría de edad justo cuando la vida de su familia en una plantación de algodón es devastada por la guerra. Durante un período de nueve años, Mitchell trabajó en su novela esporádicamente, componiendo episodios fuera de secuencia y a menudo redactando múltiples versiones de escenas individuales. 

La responsabilidad del lector/espectador

Como respuesta a la pregunta que se ha planteado a lo largo del artículo (¿es racista Lo que el viento se llevó?) concluiremos que el racismo de esta obra (y habitualmente de cualquiera) no va más allá del propio racismo del contexto histórico en el que se ambienta. Cualquier lector o espectador informado tiene la responsabilidad de situar al arte en su contexto. Más que preguntarse si el pasado es racista, la cuestión debería girar en torno al estudio de la historia: cualquier obra que la divulgue nos permitirá saber de dónde venimos y el origen de los hechos ya acaecidos, para no repetir errores en el futuro; y en torno a la responsabilidad bilateral del arte, que también recae sobre los receptores, quienes interpretan la obra correcta o incorrectamente.

En pura opinión de la que escribe, tratar de ‘masticar’ una realidad histórica con el objetivo de no herir sensibilidades no nos hace más libres, sino todo lo contrario. 

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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