La gripe española que no era española

La mal llamada 'gripe española' está considerada la pandemia más mortífera y devastadora hasta la fecha.

La gripe española no es española
La enfermedad causó la muerte de aproximadamente 50 millones de personas en 1918. Imagen: Wikimedia Commons.

En 1918, una virulenta cepa del virus de la gripe causó una pandemia mundial al extenderse rápidamente por todo el planeta, infectando y matando a jóvenes y ancianos, enfermos y sanos.

Se cree que el virus infectó en solo 18 meses a un tercio de la población mundial y mató al menos a 50 millones de personas (del 1% al 3% de toda la población que había en el mundo), lo que la convierte en la pandemia más mortal de la historia moderna. Aunque en su día se la bautizó como 'gripe española', lo cierto es que fue poco probable que el virus se originase en España.

 

El origen de la llamada gripe española

El brote comenzó en 1918, durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, hecho que según algunos historiadores podría haber determinado la propagación del virus.

En el frente occidental, los soldados vivían en unas condiciones insalubres, donde aspectos como el hacinamiento, la suciedad y la desnutrición debilitaban día a día su sistema inmunitario.

Las enfermedades entre las filas eran en su gran mayoría infecciosas y se extendían entre los militares a una velocidad vertiginosa. Tras lo que llamaban “la grippe”, muchos de ellos comenzaban a sentirse mejor tres días después del comienzo de los primeros síntomas, sin embargo, no todos corrían la misma suerte.

Durante el verano de 1918, cuando las tropas comenzaron a regresar a casa, llevaron consigo a este implacable inquilino, propagando el virus por grandes ciudades, pueblos y aldeas en los países de origen de los soldados.

La gripe española no es española
Pacientes de la epidemia de gripe en el hospital estadounidense de Fort Riley. Imagen: Wikimedia Commons.

 

En el año 2014, una nueva teoría publicada en National Geographic sugirió que el virus no lo había causado la guerra, sino los movimientos masivos de tropas. Según defiende el historiador Mark Humphries, el brote comenzó con la movilización de 96 000 trabajadores chinos para colaborar en las líneas francesas y británicas del frente occidental.

 

¿Por qué se conoce como 'gripe española'?

Aunque España fue uno de los primeros países en el que se identificó la epidemia, el bautizo como “gripe española” se debe más a un asunto relacionado con la censura en tiempos de guerra.

En la I Guerra Mundial, España era una nación neutral lo que, a diferencia de otros países sumidos en la censura militar, le permitía publicar libremente. La prensa nacional dio pronto a conocer los primeros informes de la enfermedad y el resultado no se hizo esperar: la sociedad pensó, falsamente, que el virus se había desarrollado por primera vez en territorio español, de ahí que se popularizara el nombre de 'gripe española'.

 

A finales de la primavera de 1918, un servicio de noticias español informó a la oficina de Reuters, en Londres, que “una extraña forma de enfermedad de carácter epidémico” había aparecido en Madrid.

 

El término de 'gripe española' se empezó a utilizar rápidamente en Gran Bretaña, donde pensaban que la enfermedad no sería tan fuerte debido al clima húmedo de su país. La fuerte gripe, según ellos, se debía al tiempo característico de España: “…la primavera española seca y ventosa es una temporada desagradable y poco saludable”, según recoge el libro de Niall Johnson Gran Bretaña y la pandemia de gripe de 1918-19.

En los diferentes medios españoles, a esta gripe se le llamó de diferentes maneras: 'la fiebre de tres días', 'el soldado de Nápoles' o 'la enfermedad de moda'.

La gripe española no es española
Las medidas de prevención tuvieron poco éxito. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Evitar el contacto con otras personas

El virus se extendió rápidamente por otros países de Europa, como Austria, Hungría, Alemania y Francia, pero también por Asia, América del Norte, América del Sur y el Pacífico. La epidemia se había convertido en poco tiempo en una pandemia que daba la vuelta al mundo.

Muchos médicos, que ya conocían perfectamente los síntomas de la enfermedad (dolor de cabeza, cansancio, tos seca, pérdida del apetito y problemas estomacales), instaron a las personas a evitar lugares concurridos y a limitar el contacto con otros.

 

Los médicos pedían a la población que mantuvieran cubiertas la boca y la nariz en público.

 

Pero las precauciones parecían insuficientes y la enfermedad llegó hasta las más altas esferas del poder, desde el rey de España, Alfonso XIII, hasta los tres líderes de la Gran Guerra: el primer ministro británico, David Lloyd George; el presidente estadounidense, Woodrow Wilson, y el káiser alemán Guillermo II.

Ellos pudieron contarlo pero otros, como el artista austriaco Gustav Klimt, o el poeta Guillaume Apollinaire y Edmond Rostand, escritor de Cyrano de Bergerac, murieron a causa de las complicaciones respiratorias provocadas por la gripe, a menudo las principales causas de la muerte.

La mutación genética natural del virus y las políticas sanitarias hicieron que este comenzase por fin a remitir en el verano de 1919, pero la pandemia ya había matado a más personas que toda la Primera Guerra Mundial.

Emma Fernández

Emma Fernández

Periodista especializada en ciencia y tecnología y graduada en Lenguas Modernas y sus Literaturas (Italiano).

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