Encuentran la clave para preservar 'El grito' de Munch

Investigadores han estudiado en detalle la naturaleza de los diversos pigmentos de sulfuro de cadmio utilizados por el autor, y cómo estos se han degradado con los años.

El grito
Wikimedia Commons

El grito de Edvard Munch es una de las pinturas más famosas de la era moderna. La imagen, ahora convertida en un icono cultural del siglo XX, se interpreta como la última representación de la ansiedad y la angustia mental del autor. Hay varias versiones de esta obra: dos pinturas, varias impresiones litográficas y algunos dibujos y bocetos. Las dos versiones más conocidas son las pinturas que Edvard Munch creó en 1893 y 1910, cada una de ellas es única. El pintor experimentó largamente para encontrar los colores exactos que representaran su experiencia personal, mezclando diversas técnicas (témpera, aceite y pastel) con pigmentos sintéticos para conseguir sus colores brillantes. 

Desafortunadamente, el uso extensivo de estos nuevos materiales plantea un desafío para la preservación a largo plazo de las pinturas de Munch. El principal factor ambiental que desencadena la degradación de esta obra maestra es la humedad, tal como ha descrito en un artículo científico un grupo de investigadores liderado por el CNR, en Italia. 

Los investigadores utilizaron el sincrotrón europeo o ESRF, la fuente de rayos X más brillante del mundo, para llevar a cabo un experimento sobre una de las versiones más conocidas de El grito del Museo Munch de Oslo. Los hallazgos, publicados en Science Advances, podrían ayudar a preservar mejor esta obra maestra, que rara vez se exhibe debido a su degradación. 

La versión de El grito que pertenece al Museo Munch exhibe claramente signos de degradación en diferentes áreas, donde se han utilizado pigmentos a base de sulfuro de cadmio: las pinceladas amarillas de cadmio se han vuelto de un color blanquecino en la puesta de sol cielo nublado y en el área del cuello de la figura central, al igual que en el lago. 

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Un robo en el paso pudo contribuir a su deterioro 

Los investigadores creen que, a lo largo de su existencia, varios elementos han intervenido en el deterioro de la obra maestra: los pigmentos amarillos utilizados, las condiciones ambientales y un robo en 2004, cuando la pintura desapareció durante dos años. 

Desde la recuperación de la pintura después del robo, la obra rara vez se ha mostrado al público. Ahora se conserva en un área de almacenamiento protegida en el Museo Munch bajo condiciones controladas de iluminación y temperatura (aproximadamente 18 ° C) y una humedad relativa del 50 %. 

Según Letizia Monico, una de las autoras del estudio: "Los microanálisis del sincrotrón nos permitieron determinar la razón por la que la pintura se deterioró, que es la humedad. También encontramos que el impacto de la luz en la pintura es menor". 

El estudio muestra que el sulfuro de cadmio original se convierte en sulfato de cadmio en presencia de compuestos de cloruro en condiciones de alta humedad (humedad relativa, o HR = 95%). Esto sucede incluso si no hay luz. 

El grito 2
Tomasz Łojewski

La fórmula exacta de la preservación 

El Museo Munch explica en un comunicado de prensa que la fórmula correcta para preservar y mostrar la versión principal de El grito de forma permanente debería estar dirigida a evitar la degradación del pigmento amarillo. Y, ¿cómo lo conseguimos? Exponiendo la pintura a niveles de humedad no más altos del 45 %, y manteniendo la iluminación en los valores estándares para materiales resistentes a la luz. 

Hoy, el Museo Munch almacena y exhibe las obras de arte de Edvard Munch a una humedad relativa de aproximadamente el 50 % y a una temperatura de alrededor de 20 ° C; a partir de la primavera de 2020, el museo ha actualizado sus condiciones para asegurar esta preservación.  

Los amarillos a base de sulfuro de cadmio no solo están presentes en las obras de arte de Munch, sino también en el trabajo de otros artistas contemporáneos para él, como Henri Matisse, Vincent Van Gogh y James Ensor. 

Laura Marcos

Laura Marcos

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