En colaboración con Acción Cultural Española/Museo del Prado

El retrete de su majestad en el Museo del Prado

El Gabinete de Descanso de Sus Majestades, destinado a la higiene de los reyes, tenía un aspecto muy lujoso. Hoy, puede visitarse reconstruida de manera casi fidedigna.

La actual sala 39 del Museo del Prado fue, en el siglo XIX, el Gabinete de Descanso de Sus Majestades. Esta sala tenía un pequeño cuarto destinado a la higiene de los reyes llamado “retrete de Su Majestad en el Real Museo”, que ha conservado su suelo de mármol y unas pinturas murales decorativas de figuras alegóricas y flores realizadas por Francisco Martínez de Salamanca y Costa en 1835.

Pero el retrete real no era cualquier sala aséptica para que el monarca y su familia colocaran sus reales posaderas; sino que en este aseo estaban colgados más de medio centenar de lienzos, la mayoría de ellos retratos de la familia real. Ahora, el Museo vuelve a ofrecer la posibilidad de contemplar esta sala tal y como estaba dispuesta a partir de 1828, incluida la sala anexa, donde está en sí el retrete real, con todos sus detalles. Constituye el único espacio en este museo que puede reconstruirse de forma casi fidedigna, excepto por el retrete, y otras piezas originales, como sendos orinales de porcelana y filo dorado, femenino y masculino. El mueble del retrete y los dos orinales originales están en depósito en el Museo del Romanticismo.

 

Y, ¿quién cargaría con la responsabilidad de construir el real asiento? La elaboración del retrete de Fernando VII fue encargada por el Duque de Híjar al ebanista Ángel Maeso González, que lo concluyó en el año 1830. Los detalles lo convierten en una pieza magnífica, a pesar de su poco glamurosa finalidad.

Se trata de un mueble de caoba, en macizo y en chapeado con “caoba de trepa” (según lo llamaba el maestro) con armadura de pino. Consta de tres partes, montadas sobre una tarima. La pieza que simula un cajón es en realidad es una puerta que permite el acceso a la bacinilla. Las dos mesetas laterales también tienen, cada una, una puerta.

El tallista el tallista José Leoncio Pérez también participó en su construcción, elaborando las fajas de palosanto y molduras y doradas que decoran ambas puertas.

Pese a que la sala estaba ligeramente apartada del resto de la exposición, y su acceso estaba restringido prácticamente a todo el mundo que no fuera el propio monarca y su familia más directa, este tipo de muebles, le dieron a la estancia del retrete un tono lujoso. Así, podía estar concebida incluso para recibir visitas, siguiendo la costumbre de la corte francesa.

Como explicó en un conferencia Pedro J. Martínez Plaza, técnico del Área de Conservación de pintura del siglo XIX del Museo Nacional del Prado, La exposición "El Gabinete de descanso de Sus Majestades” pretende subrayar el verdadero origen del museo, mostrar los espacios más singulares de éste en sus primeras décadas de vida. Así, el visitante podrá tener la misma experiencia estética que cualquier visitante de 1819.

Hoy, esta sala ha podido reconstruirse basándose en las fuentes documentales que el museo tiene disponibles, a pesar de que existen pocos documentos gráficos que ilustren cuál era el verdadero aspecto de esta zona de descanso.

 

La exposición “El Gabinete de descanso de Sus Majestades” puede visitarse en el Museo del Prado hasta el 24 de noviembre de 2019.

 

Laura Marcos

Laura Marcos

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