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El ascenso y caída de Hitler, en la nueva Muy Historia

El número de junio nos adentra en una retrospectiva del nazismo un siglo después.

El nazismo y el estalinismo fueron auténticas religiones de Estado en las que el culto tradicional a un dios se vio sustituido por el debido al líder mesiánico: lo que Hitler y Stalin –lo mismo puede decirse, con distintos matices, de Mao, Franco, Kim Il-sung y otros ‘hombres providenciales’– no toleraban era la competen- cia”, escribe la historiadora Aurora Esteban, una de las voces expertas que participan en este número, llamando la atención sobre la capacidad subyugadora del líder nazi. De hecho, el título de Führer puede traducirse como guía, caudillo o conductor de un pueblo y sus connotaciones místico-religiosas son bien claras. Un hombre que, con su oratoria violenta, sedujo a todo un pueblo y a dos mujeres hasta el punto de que una, su sobrina, Geli Raubal, se suicidó y la otra, su mujer, Eva Braun, lo intentó dos veces. Creo que hay una relación perversa y brutal que vincula a la muerte (tánatos) con el amor (eros) que ambas le profesaban, y creo que en cierta medida es equiparable al seísmo telúrico de amor y odio voraces que sacudió a todo el pueblo alemán y luego a Europa entera. Este año, cuando se cumplen cien de su proclamación como líder supremo del Partido Nacionalsocialista Alemán y 76 del día en que él y su esposa se suicidaron en el búnker de la Cancillería del Reich en Berlín, repasamos las claves y las diversas circunstancias que incidieron en su vertiginoso ascenso y en su feliz derrota. Espero que estas páginas nos hagan reflexionar sobre el pasado. ¡Feliz lectura!

 

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