Salen a la luz las atrocidades de un campo de concentración en Gran Bretaña

El campo de concentración nazi se encuentra en la isla de Alderney, en el Canal de la Mancha, y estuvo activo entre 1942 y 1944.

En el año 1940, la toma de Francia e imparable avance de las tropas alemanas hacia el archipiélago británico forzaron al gobierno de Winston Churchill a evacuar las islas del Canal de la Mancha. En el año 1942 la isla de Alderney fue tomada por los nazis, que construyeron el campo de concentración para trabajos forzados de Sylt, al que trasladaron a presos del continente. Aunque el campo fue cerrado en 1944 y las autoridades británicas reportaron los hechos nada más terminar la Segunda Guerra Mundial, estos fueron ocultados a la opinión pública durante décadas.

Un equipo de expertos ha realizado un análisis arqueológico con métodos no invasivos y reconstrucción 3D para relacionar la arquitectura y terreno del campo con la experiencia de los presos que estuvieron encerrados. El equipo ha empleado fotografías de satélite desclasificadas y la exploración in situ de las ruinas que se conservan del lugar para crear el primer mapa del campo que reunió a presos políticos para trabajos forzados y más tarde pasó a ser un campo de concentración. Originalmente se construyó para albergar entre 100 y 200 prisioneros de los cuales el estudio publicado el Antiquity estima que murieron un 20% el primer año.

En 1943 fueron trasladados a Sylt más de 1000 nuevos presos, coincidiendo con la época en la que la supervisión de los prisioneros era responsabilidad de un escuadrón de las Totenkopfverband, las terribles “Unidades de la Calavera”. Los testimonios recogidos durante el estudio hablan de jornadas de trabajo de construcción de 12 horas, raciones mínimas y palizas recurrentes a los presos. Gran parte de la información empleada en la investigación proviene de las 3000 entrevistas que el gobierno británico realizó a los supervivientes del campo tras la Segunda Guerra Mundial, que permanecieron ocultas hasta 1981 y que, según los investigadores, omitían las peores partes para que no trascendieran rumores sobre un “campo de la muerte” en el Canal de la Mancha.

Campo de concentración de Sylt
Imagen aérea del campo de concentración de Sylt. Imagen: © Antiquity Publications Ltd/ Centre of Archaeology Staffordshire University.

 

Obteniendo el primer mapeado de Sylt

Los investigadores responsables de este trabajo visitaron Sylt por primera vez en 2010 y emplearon un conjunto de métodos arqueológicos y forenses para crear el primer mapa del campo de concentración y una reconstrucción 3D. Utilizando un sensor remoto LIDAR (Light Detection and Ranging) y modelos tridimensionales pudieron determinar cómo era el campo durante sus años en activo (casi todos los edificios llevan años derruidos) y esclarecer detalles muy concretos como lo pequeños y endebles que eran los barracones de prisioneros (una media de 1,5 metros de espacio por persona) y la existencia de brotes de tifus y otras enfermedades.

El estudio también ha permitido corroborar que algunos detalles de la documentación que se conserva están completamente falseados. Los informes entregados por las autoridades nazis a los médicos de Alderney hablan de que en Sylt murieron 103 personas por “fallos cardiacos” o “problemas en la circulación” pero el equipo ha encontrado en la isla fosas comunes en las que fueron enterradas mínimo 700 personas, todas ellas presos de Sylt. Caroline Sturdy Colls, profesora en la Universidad de Staffordshire (Reino Unido) declaró que “este trabajo ha aportado luz a la ocupación alemana de Alderney y, de forma crucial, a las experiencias de cientos de trabajadores forzados y esclavizados a los que enviaron allí”.

 

Referencia: Sturdy Colls, C., Kerti, J., & Colls, K. (n.d.). Tormented Alderney: Archaeological investigations of the Nazi labour and concentration camp of Sylt. Antiquity, 1-21. DOI:10.15184/aqy.2019.238

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

Continúa leyendo