5 motivos por los que Indiana Jones no es un arqueólogo

Personaje icónico del cine de aventuras de los 80, Indiana Jones tiene más de aventurero que de arqueólogo. Descubre por qué.

¿Quién no conoce a Indiana Jones? La franquicia de producciones cinematográficas creada por Steven Spielberg y George Lucas no solo nos ha legado uno de los personajes más carismáticos del cine, sino que también ha hecho que muchos estudiantes de historia se decantaran por la arqueología como especialidad.

Las aventuras intrépidas y divertidas de Indy, sin embargo, presentan la arqueología bajo un foco romántico que no suele corresponderse con la verdad. Aunque la disciplina no está exenta de peligros como caídas, derrumbes, insolaciones y ataques de insectos y animales venenosos, ninguno de esos riesgos se aproxima vagamente a las hazañas que el personaje protagoniza en la famosa saga.

¿Por qué no podemos considerar a Indiana Jones un verdadero arqueólogo?

Excavación arqueológica
Un arqueólogo en acción. Imagen: Wikicommons

1. Solo busca tesoros

Aunque en las películas se le presenta como un profesor de arqueología, lo cierto es que las hazañas de Henry Jones poco tienen que ver con lo que realmente sucede en una excavación. A Indiana solo le interesa rescatar tesoros y objetos de poder. El Arca de la Alianza donde estarían preservadas las tablas de los diez mandamientos, una piedra mágica resguardada en un templo hindú, el santo Grial o una calavera de cristal son los objetos en torno a los que giran las historias de la saga. Su imagen se corresponde más con los aventureros y militares que, como Giovanni Battista Belzoni, se adentraron en tumbas, pirámides y ruinas históricas por primera vez durante los siglos XVIII y principios del XIX para buscar tesoros de un pasado esplendoroso.

Los arqueólogos, por el contrario, no se centran exclusivamente en analizar los objetos más llamativos y espectaculares, sino que estudian la cultura material en su conjunto. Estructuras arquitectónicas, fragmentos de cerámica, pesos de telar, armas o restos de vestidos: todo aporta información clave para reconstruir las formas de vida del pasado.

2. No procede sistemáticamente

De por sí, los hallazgos arqueológicos, sin un contexto de excavación, tan solo aportan una pequeña parte de información. Por eso es tan importante registrar con minuciosidad cada uno de los hallazgos que se realicen. En cada campaña arqueológica, el área que se pretende excavar se divide en cuadrículas numeradas que se excavan de manera sistemática. El avance se registra a través de notas, dibujos y fotografías que fijan la posición de cada elemento encontrado.

Estos datos conformarán los cuadernos de excavación. Puesto que toda excavación es una intervención destructiva que altera el depósito, es imprescindible que el equipo de investigación recoja con precisión cada dato. Esos datos permitirán elaborar estudios con posterioridad, por ello han de ser lo más precisos posible.

Nuestro Indiana Jones, por el contrario, no recoge datos. Su objetivo es llegar al objeto deseado, evitar a los malos y salir con vida de la aventura.

Arqueología submarina
Intervención arqueológica submarina. Imagen: Wikicommons

3. No realiza tareas de preservación y mantenimiento

Tan preocupado como está por conseguir su tesoro, Indiana Jones no se preocupa de asegurar las estructuras arquitectónicas que atraviesa. Poco importa si se altera el equilibrio de un sitio arqueológico o parte de un templo se derrumba: lo importante es conseguir el objeto preciado. Además, a fuerza de correr, saltar y dar latigazos, nuestro amigo Indy contamina el contexto arqueológico.

Durante una intervención arqueológica, sin embargo, es esencial preservar el sitio que se excava, en especial cuando termina una campaña arqueológica (cada una de las temporadas en las que se divide la intervención en el emplazamiento) y antes de que comience la siguiente. Esto evitará que los agentes atmosféricos, naturales y humanos dañen las estructuras que han salido a la luz.

Los arqueólogos también se encargan de realizar intervenciones de urgencia en aquellos casos en los que se encuentran restos históricos durante tareas de construcción de carreteras o edificios, por ejemplo. Algunos de los hallazgos más espectaculares de los últimos años, como la fuente de Anna Perenna en Roma y el mosaico romano que salió a la luz en el centro de Londres, se encontraron de manera fortuita. En el menor tiempo posible y con la mayor eficiencia, se encargan de recuperar las piezas y registrar toda la información antes de que puedan retomarse las tareas de construcción. Indiana, por el contrario, no realiza ninguna de estas tareas.

Fedora látigo
El látigo y el sombrero fedora, dos elementos icónicos. Imagen: Wikicommons

4. Trabaja solo

Aunque en ocasiones cuenta con ayudantes, como Shorty en “Indiana Jones y el templo maldito”, nuestro protagonista actúa solo. Difícilmente un arqueólogo podría gestionar una excavación en soledad. Se necesita un equipo de arqueólogos para intervenir en un yacimiento, además de topógrafos, epigrafistas, trabajadores y ayudantes. En caso de intervenciones arqueológicas submarinas, por ejemplo, también se necesitarán especialistas como operadores de barco y buceadores. En la interpretación de los datos, los arqueólogos también trabajan en grupo, dentro de proyectos amplios y multidisciplinares.

5. Los arqueólogos llevan sombrero, pero no látigo

Junto a las botas robustas y la ropa cómoda, los sombreros y gorros son muy útiles para protegerse del sol y el polvo, ya que los arqueólogos suelen trabajar al aire libre. Los arqueólogos prefieren paletas como las que se utilizan en albañilería a los látigos, poco prácticos cuando se trata de excavar. El atuendo de Indiana Jones, de hecho, remite al que utilizaban los aventureros, exploradores y buscavidas decimonónicos y las figuras heroicas de la literatura pulp. Y, por eso, aunque no sea un verdadero arqueólogo, Indy sigue siendo uno de los iconos más amados del cine contemporáneo.

Referencias

Colin Renfrew; Bahn, P. 2004. Arqueología: Teorías, métodos y práctica. Madrid: Akal.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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