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5 anécdotas poco conocidas de la Eurocopa

Desde un partido que se decidió lanzando una moneda hasta un árbitro que se tragó el silbato. Hay mucha para contar sobre sus 60 años de historia

Mañana se juega la final de la Eurocopa entre Italia e Inglaterra. Hoy, por la noche se enfrentan Brasil y Argentina en la final de la Copa América. Buen momento para hablar de fútbol. La realidad es que la idea de la Eurocopa tiene bastante más que 60 años, ya que se le ocurrió a Henri Delaunay, secretario general de la Federación Francesa de Fútbol, en 1927. Pero no fue hasta 1958, tres años después de la muerte de Delaunay cuando se sentaron los cimientos y se celebró la primera Copa de las Naciones Europeas (su primer nombre) el torneo inaugural. En dicho campeonato, celebrado en Francia en 1960, participaron 17 equipos incluido España que llegó a cuartos de final y, como se enfrentaba a Rusia abandonó el partido por razones políticas, lo que le dio automáticamente el pase a semifinal y terminó coronándose como la primera campeona de Europa.

Pero hay otras muchas anécdotas detrás de la historia de la Eurocopa, aquí algunas de las más memorables.

1) Uno de los nombres más importantes del campeonato es sin duda Henri Delaunay, de hecho así se llama el trofeo de la Eurocopa. Fue un correcto jugador de fútbol, luego árbitro y finalmente presidente del club Étoile des Deux Lacs. Así fue cómo llegó a la Federación Francesa de Fútbol y a la FIFA, donde compartió sitio con Jules Rimet y juntos crearon la idea del campeonato mundial. Pero una de las anécdotas por las que más se lo recuerda es por aquel partido de 1903 que enfrentó al AF Garenne-Doves y el ES Benevolence en el cual ejerció de árbitro. Durante la ejecución de una falta cerca del área el balón fue disparado con tanta fuerza y tan mala suerte que le dio en pleno rostro a Delaunay, volándole dos dientes y haciendo que se trague el silbato. Allí se dio cuenta que el fútbol no lo quería en el campo, sino en los despachos.

¿De quién es este título?

De acuerdo con la UEFA y la FIFA el equipo de la República Checa es considerado el sucesor de Checoslavaquia, equipo que, hasta 1993, formaban las actuales República Checa y la República Eslovaca. Pero esto tiene polémica. En 1976 la Eurocopa se celebró en Yugoslavia y aunque seguramente será recordada por  el penalti que creó una saga, el de Antonin Panenka contra Alemania, tampoco puede olvidarse por otro hecho. Checoslovaquia se coronaría campeona del torneo, pero en la final solo jugaron tres checos: Ivo Viktor, Zdenek Nehoda y Antonin Panenka. Los 8 restantes eran eslovacos. De hecho, de los 22 jugadores, 14 eran eslovacos y el propio míster del equipo, Václav Ježek, también lo era. No es extraño que desde entonces muchos eslovacos se quejen de ello.

A cara o cruz

En 1968 la Eurocopa se llevó a cabo en Italia y a las semifinales llegaron Inglaterra, Yugoslavia, la URSS y los anfitriones. Yugoslavia ganó su partido por un gol frente a Inglaterra mientras que Italia y los soviéticos empataron a cero aún después del tiempo añadido. ¿La solución? Los capitanes de ambas selecciones, Giacinto Facchetti y Albert Shestenov, se fueron con el árbitro al vestuario y lanzaron una moneda para decidir quién iría a la final. A la vuelta los 70.000 aficionados que esperaban en el estadio, se enteraron del resultado: Italia pasó a la final y la ganó. En aquella época la final se decidía en dos partidos: en el de ida, empataron 1 a 1 mientras que en el segundo (en Roma ambos) ganaron los italianos por dos tantos a cero. Fue la última vez que un partido internacional se decidió con el lanzamiento de una moneda.

Un cuento de hadas

El caso de Dinamarca en la Eurocopa de 1992 será difícil de olvidar. Ya los inicios del torneo resultaron extraños. Hay que tener en cuenta que se trata del primer campeonato desde la caída del muro de Berlín. Alemania jugó su primer torneo como nación reunificada

La URSS ya no existe y el equipo se alineó bajo la bandera de los estados independientes y eligió como himno la Novena Sinfonía de Beethoven. Yugoslavia está en plena guerra civil y la UEFA decide excluirla y en su lugar invita a Dinamarca. Su entrenador tiene que convocar a los jugadores apenas una semana antes del inicio del torneo. Entran en el grupo de los anfitriones, Suecia, Inglaterra y Francia. El primer partido, contra los ingleses, empatan a cero. El segundo, contra los locales, pierden. Pero ganan contra los galos y se clasifican. Luego ganan a los holandeses en la tanda de penalties y pasan a la final contra Alemania. Y la ganan por dos goles. Un cuento de hadas digno de otro danés: H. C. Andersen.

Eurocopa
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La furia Roja

En 2012 España puso de moda un tipo de juego que pasó a conocerse como tiki-taka, basado en pases rápidos y un alto índice de posesión de balón. En esa Eurocopa, que ganaría la Roja, se batió un récord: en el partido contra Irlanda (victoria para España por 4 a 0) la selección realizó 860 pases lo que constituyó el mayor registro desde 1980, cuando se empezaron a contabilizar los pases. Esa cifra, que parecía imbatible, fue superada recién este año y también por la selección española cuando en el partido contra Suecia, los españoles efectuaron un total de 917 pases a lo largo de todo el partido, completando 871 y alcanzando un 90.5% de precisión. Y, por si fuera poco, el porcentaje de posesión fue del 85%, algo que ninguna selección haya conseguido hasta la fecha.

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