Frases de Simone de Beauvoir

En sus ensayos y novelas la filósofa francesa más influyente del siglo XX dejó constancia de su pensamiento.

Simone de Beauvoir (París 1908-1986) fue una escritora, ensayista, filósofa y feminista francesa. Su obra, enmarcada dentro del existencialismo, centró su mirada en la condición de la mujer. En 1949 publica El segundo sexo, uno de los ensayos filosóficos más importantes del S. XX y claves para el movimiento feminista.

 

Repasamos algunas de las reflexiones sobre la vida que dejó en sus escritos esta pensadora revolucionaria:

-       "El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres."

-       "Cuando era niña, cuando era adolescente, los libros me salvaron de la desesperación: eso me convenció de que la cultura era el valor más alto."

-       "La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad."

-       "No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aún si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida."

-       "Cambia tu vida hoy, no apuestes al futuro, actúa ahora, sin demora."

-       "En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación."

-       "La naturaleza del hombre es malvada. Su bondad es cultura adquirida."

-       "El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir."

-       "Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra."

-       "Si vives lo suficiente, verás que toda victoria se convierte en derrota."

“En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación”.


“Solo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburgo, una Madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia”.

El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir”.

“Las tragedias están bien por un rato: estás preocupado, eres curioso, te sientes bien. Y después se vuelve repetitivo, no avance, se vuelve terriblemente aburrido. Es muy aburrido, incluso para mí”.

“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida”.


“Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”.


“El hombre se define como ser humano y la mujer como femenina. Cuando ella se comporta como un ser humano se dice que está imitando al varón”.

 

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