Maquiavelo no mezcla política y religión

Politólogo y partidario de la República, la obra de Maquiavelo abrió las puertas de la teoría política a la modernidad.

F. Cohnen / S. M.
Maquiavelo (1469-1527)
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Se le considera como uno de los teóricos políticos más notables del Renacimiento. Sus obras abrieron las puertas a la modernidad. Pensaba que la política es el arte de lo posible y que no tiene nada que ver con preceptos religiosos o morales. En su obra los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Maquiavelo (1469-1527) se declaró partidario de la República, siempre que ésta lograra dar participación a las dos grandes fuerzas de la comunidad para de esta manera contener el conflicto político dentro de la esfera pública. Esas dos fuerzas de la comunidad son el pueblo y los grandes, los que quieren gobernar al pueblo. La República, tal y como la concebía Maquiavelo, debía estar bien organizada: es decir, debía disponer de las instituciones necesarias para canalizar su buen desarrollo.

El pensador renacentista. Maquiavelo nació en el pueblo de San Casciano in Val di Pesa, a unos 15 km de Florencia, el 3 de mayo de 1469, en el seno de una familia culta y de orígenes nobles pero venida a menos. El joven Maquiavelo quedó fascinado por la magnificencia de la ciudad renacentista que gobernaba Lorenzo de Médicis, El Magnífico. Pero en 1494, justo el año en que Maquiavelo logró un puesto de funcionario en la ciudad toscana, la poderosa familia Médici tuvo que renunciar al gobierno de la ciudad.

Diplomático florentino. Tras ser nombrado canciller, el pensador cobró gran protagonismo en las relaciones diplomáticas que establecía Florencia con otras ciudades y reinos. En 1500 viajó a Francia para tratar de convencer al rey Luis XII de que continuara la guerra contra la ciudad de Pisa.

El monarca francés aparece retratado en El Príncipe, una de las obras cruciales de Maquiavelo, como el personaje que comete los cinco errores capitales del poder. La vida de Maquiavelo estuvo marcada por la ambición desmedida del papa Alejandro VI y la de su hijo César Borgia, el duque Valentino. Ambos aparecen también en El Príncipe, donde el hijo del santo pontífice es retratado como el típico individuo que crece con fortunas ajenas, que echa la culpa de sus torpezas a la fatalidad y la mala suerte y cuyas habilidades son insuficientes para solucionar los problemas que plantea la gobernanza de un principado.

Los Médici contra él. Maquiavelo cayó en desgracia cuando esta familia florentina regresó al poder. El gran pensador y politólogo fue apresado y torturado en noviembre de 1512, bajo la acusación de conspirar contra esta importante saga. El nuevo papa León X intercedió por él y logró su liberación. El filósofo toscano se trasladó a su pequeña propiedad en el pueblo donde nació, y malvivió hasta el fin de sus días de la agricultura y la ganadería. Sin embargo, aquellos fueron los años más prolíficos de Maquiavelo.

En 1513 acabó El Príncipe y entre 1512 y 1517 redactó Discurso sobre la primera década de Tito Livio. Algunos historiadores han señalado la discrepancia del pensamiento de Maquiavelo en estas dos obras, ya que en la segunda hace un canto a la República y en El Príncipe, a la nobleza.

 

Murió solo y olvidado

Tras ser condenado en 1512 y perdonado nueve años después, Maquiavelo volvió a dar con sus huesos en la cárcel, aunque pronto fue liberado. El papa Clemente VII le abrió las puertas de la política y le encargó un libro sobre la historia de Florencia. Pero poco después le volvieron a acusar de alta traición, en este caso por apoyar a la familia Médici, cuando la vez anterior le acusaron de propiciar un golpe de Estado contra esa misma poderosa familia florentina.

Sin apoyos políticos ni ningún tipo de mecenazgo, el gran pensador toscano volvió a refugiarse en su pequeña casa rural de San Casciano in Val di Pesa, su pueblo natal, donde sobrevivió a base de las exiguas rentas que le daba el campo. En 1527, Maquiavelo falleció en el olvido y en la más absoluta soledad. El pensador y politólogo italiano legó a la posteridad una gran obra que alcanzó el éxito siglos después de su fallecimiento. Aunque la frase que se le atribuye, “el fin justifica los medios”, no es suya, sí resume el núcleo central de su ideario político.

Etiquetas: Historia, Personajes famosos

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