Los misterios de Colón

Cinco siglos tras la muerte de Colón, todavía se ignoran aspectos clave de su biografía, como su origen y la información que tenía cuando partió hacia América.

VV AA
Retrato de Colón, por Domenico Ghirlandaio
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Aunque lo aceptado es que Cristóbal Colón nació en Génova (Italia), en los últimos tiempos han surgido diversas opiniones que ponen en solfa esa hipótesis.  Según algunos investigadores, antropólogos y lingüistas, los orígenes de Cristóbal Colón podrían ser catalanes, gallegos, portugueses, judíos, mallorquines o castellanos. Salvador de Madariaga creía que Colón era un judío converso, razón por la que trató de ocultar su origen. El historiador peruano Luis de Ulloa asegura que el almirante era Joan Colom, un noble catalán que luchó contra el rey Juan II de Aragón, el filólogo Jordi Bilbeny apuesta por un Colón de origen noble nacido en la ciudad de Barcelona, mientras otros estudios sitúan la cuna del descubridor de América en las islas Baleares, como el periodista e investigador Nito Verdera, que asegura que su lengua materna era el catalán y que nació en Ibiza. También hay historiadores que señalan que vino al mundo en Felanitx, en la isla de Mallorca, y que era hijo del Príncipe de Viana y hermanastro del rey Fernando el Católico.

Uno de los escasos datos confirmados en su biografía es la fecha y el lugar de su fallecimiento: el 20 de mayo de 1506, en Valladolid. También se sabe que sus restos fueron trasladados a Sevilla y que, años después, viajaron a Santo Domingo. En 1795, cuando la isla pasó a manos de los franceses, las autoridades españolas ordenaron trasladar los huesos del Almirante a La Habana y de allí fueron enviados a Sevilla, en cuya catedral quedaron depositados. Los análisis de ADN efectuados por el equipo de José Antonio Lorente en la Universidad de Granada han confirmado que los restos son realmente los de Cristóbal Colón. Sin embargo, sólo se ha encontrado el 15% del esqueleto. ¿Dónde está el resto?

La juventud del descubridor del Nuevo Mundo también está envuelta en un halo de misterio. Si algunos historiadores afirman que Colón fue un corsario en sus años mozos, otros aseguran que fue un joven genovés atraído por el mar y el comercio. De hecho, el propio navegante proporcionó bastante información sobre sus viajes a lo largo y ancho del Mediterráneo y a ciudades costeras de Inglaterra. Algún investigador sugiere que el genial marino llegó a Portugal tras sufrir un naufragio del que fue el único superviviente.

Por lo que se refiere a su mayor gesta, algunos historiadores señalan que Colón conocía la existencia del Nuevo Mundo gracias a unos datos muy precisos que llegaron a su poder y que desvelaban una supuesta expedición de caballeros templarios que habrían viajado con anterioridad a América. Otros investigadores creen que el Almirante encontró un mapa que marcaba la ruta precisa para arribar al Caribe y que sabía mucho más de lo que admitía cuando ofreció a los Reyes Católicos su proyecto de emprender un viaje hacia las Indias. Según esta hipótesis, esa fue la razón de su insistencia en hacer constar por escrito en las Capitulaciones de Santa Fe sus derechos futuros sobre las tierras que iba a descubrir.  

Fray Bartolomé de las Casas aseguró que Colón había recibido información de América de un marino desconocido que murió en sus brazos, una hipótesis que también defiende el historiador español Juan Manzano. En su opinión, Colón conocía de antemano la ruta más idónea para llegar al Nuevo Mundo gracias a los datos que le facilitó aquel desconocido navegante.

Algunas certezas

Pero no todo en su vida son enigmas. Se sabe con certeza que se casó en 1480 en Portugal con Felipa Muñiz, con quien tuvo a su hijo Diego, y que al fallecer su mujer viajó a España. Ocho años más tarde conoció a Beatriz Enríquez de Arana, con quien tuvo su segundo hijo, Fernando. Colón residió en el Convento de la Rábida, cuyos monjes vieron con buenos ojos los proyectos de aquel marino tan versado en matemáticas y geografía. De hecho, la ayuda que el navegante recibió de los religiosos del convento fue determinante para que los Reyes Católicos terminaran aceptando la propuesta de Colón. También se conoce con mucho detalle la aventura que inició el 3 de agosto de 1492, cuando partió de Palos, y que concluyó el 12 de octubre de aquel año con el descubrimiento de América. Aunque era consciente del éxito que había alcanzado como marino y explorador, Colón sintió una gran frustración. No había encontrado todo el oro que esperaba, ni tampoco las piedras preciosas ni las perlas que había imaginado. Su gesta fue ensombrecida por escándalos de poder y riqueza y por sus torpezas como gobernante de las colonias que fundó en el Nuevo Mundo. Murió en 1506, triste y amargado.

Etiquetas: 1492, Exploradores

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