La conquista de ultramar de Felipe II

Además de reinos y posesiones ultramarinas, Felipe II también heredó de su padre gran parte de los problemas de gobierno que él no había conseguido solventar.

Muy Historia
Felipe

Con un sentido de Estado que hoy resulta difícil de entender, se propuso continuar la ingente labor iniciada por su predecesor asumiendo la idea de una monarquía de carácter universal que tuviera como mimbres de su entramado la religión católica y la dinastía de los Austrias. Sin embargo, Felipe II carecía de algunas de las cualidades de su padre. El monarca se erigió en defensor de unos ideales que según su propia ambición debían regir los designios del mundo, pero su personalidad tímida e introvertida contrastaba con la del emperador, mucho más abierta de espíritu y de carácter europeísta y germánico. Temiendo aparentar debilidad o cobardía a la hora de afrontar las dificultades, sus decisiones se dilataban en el tiempo mientras sopesaba las diferentes opciones posibles, actitud que le valió el apelativo de Rey Prudente.

Los relatos sobre las riquezas que aguardaban en el Nuevo Mundo, escuchados de boca de los primeros viajeros que habían regresado de aquellas remotas tierras, desataron una auténtica fiebre conquistadora entre aquellos que esperaban alcanzar gloria y fortuna al otro lado del Atlántico. Mediante la creación de compañías mercantiles y con el apoyo financiero de la Corona y de algunos banqueros, entre los que también había capitalistas extranjeros que solían tener como cliente a la monarquía española, se organizaron numerosas expediciones. En ellas se integraron experimentados marinos y renombrados cartógrafos que trazaron el perfil de unas costas que señalaban la presencia de grandes extensiones tierra adentro, las cuales revelarían sus secretos y tesoros a todo aquel que estuviera dispuesto a abrirse paso a través de frondosas selvas, cruzando áridos desiertos o escalando las cimas de cordilleras inaccesibles.

Entre los nombres míticos de aquellos arriesgados aventureros destaca el de Vasco Núñez de Balboa, que en 1513 consiguió atravesar el istmo de Panamá y descubrir así el océano Pacífico. Otros como Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Domingo de Soto o Pedro de Alvarado, por citar a algunos de los protagonistas de la gesta americana, abrieron camino a conquistadores como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, hombres que guiados por su ambición sometieron respectivamente a los aztecas y a los incas. Por regla general, la conquista y colonización de América no fue acometida por soldados regulares ni costeada con fondos de la Real Hacienda. En su mayoría, los conquistadores eran segundones de la nobleza, capitanes licenciados de los tercios o simples aventureros que, por su cuenta y riesgo, reunían armas y suministros, avituallaban barcos y reclutaban a los hombres necesarios para organizar una expedición. Los primeros pobladores de las ciudades fundadas en el Nuevo Mundo abrieron y explotaron minas, roturaron campos, introdujeron ganado doméstico traído desde España y levantaron las primeras industrias manufactureras, extendiendo la colonización por todo el continente.

Más información sobre el tema en el artículo Un imperio entre dos mundos, escrito por José Luis Hernández Garvi. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a El mundo de Cervantes.

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Etiquetas: Personajes famosos, Reyes de España

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