Felipe II, frío e inapetente

Un rey tan prudente que no tenía pasiones.

Felipe II
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Frío e inapetente, así era Felipe II, el Prudente. No mostró apenas emoción con ninguna de las cuatro esposas que tuvo. Con la primera, María Manuela de Portugal, retrasó la consumación del matrimonio arguyendo que tenía sarna en sus extremidades.

Parece que luego fructificaron las relaciones y nació el desgraciado príncipe Carlos, que se mostró débil física y mentalmente hasta el día de su prematura muerte.

La segunda fue María Tudor, su tía y reina de Inglaterra, doce años mayor que él. Era extremadamente delgada, arrugada, con la dentadura podrida y calva. En la corte inglesa, la posición de Bloody Mary o María la Sanguinaria –llamada así por las ejecuciones que ordenó contra los protestantes– era en realidad superior a la de su marido.

Felipe no podía intervenir en los asuntos del país, tenía que sentarse más bajo que ella y comía con vajilla de plata, mientras la de ella era de oro.

María tuvo varios embarazos psicológicos, pero en verdad estaba incapacitada para engendrar.

Su tercera esposa fue Isabel de Valois –en realidad, la prometida de su hijo Carlos– y con ella tuvos dos niñas.

Se casó por última vez a los 42 años, con Ana de Austria, su sobrina.

Aunque tenía problemas de salud –estaba afectado por la gota– se esforzó por buscar el deseado heredero al trono. Afortunadamento tuvo seis hijos, cuatro de ellos varones. Sus vástagos pudieron disfrutar del fantástico proyecto arquitectónico de Felipe II: El Escorial.

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