El emporio comercial de la Casa de Contratación

La Casa de Contratación gozó de absoluta autonomía y Sevilla se convirtió en la capital cosmopolita de un gran emporio.

Casa de Contratación Sevilla

La Casa de Contratación controló el tráfico comercial entre España y sus posesiones en América y el Pacífico. Su organización y atribuciones fueron fijadas por los Reyes Católicos el 20 de enero de 1503 con la aprobación de unas Ordenanzas que se ampliaron y modificaron en sucesivas revisiones. Sus competencias abarcaban todo lo relacionado con expediciones al Nuevo Mundo, reglamentación del comercio, impuestos y técnicas de navegación, tripulaciones y pasajeros.

Desde su fundación, la Casa de Contratación contó con absoluta autonomía, pero al crearse en 1524 el Consejo de Indias pasó a depender de él y más tarde del de Hacienda y del de Guerra. Establecida en Sevilla, la ciudad pasó a ser una capital cosmopolita cabeza de un emporio comercial del que partían funcionarios, mercaderes, aventureros y maleantes que vieron en América un mundo de posibilidades. Pero lo más importante de esta relación comercial fueron las bodegas repletas de oro y plata americanos, que sostuvieron el Imperio y engrosaron las arcas de la Corona.

 

Con el paso del tiempo, el aumento del tamaño de los barcos impidió su navegación por el Guadalquivir, por lo que se hizo necesario otorgar permisos para su carga y descarga en Cádiz, medidas que fomentaron el contrabando. Surgió así una rivalidad entre las dos ciudades andaluzas por copar el comercio con América, que sólo se solucionó cuando se trasladó la Casa de Contratación a Cádiz. El final del régimen de monopolio supuso el fin de esta institución, que acabó siendo suprimida en 1790.

Etiquetas: América, Historia, Historia de España, Monarquía

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