El desvergonzado Georges Psalmanazar

Inventó incluso una lengua tan convincente, que hasta fue incluida en los libros de gramática alemana del siglo XVIII como ejemplo de alfabeto extranjero.

J. A. Martos / S. M.
Grabado de Georges Psalmanazar

La capital de Formosa es Xternetsa. Sus ciudadanos van desnudos, a excepción de un pequeño plato de oro que cubre sus atributos. Las serpientes son su comida habitual y se trata de un pueblo polígamo, en el que los hombres tienen derecho a comerse a sus mujeres si éstas les son infieles.

Nada de lo hasta aquí escrito es cierto, pero los habitantes del siglo XVIII no tenían acceso a tantas fuentes de información como hoy, por lo que era fácil creer en la certidumbre de la información. Y de esto se aprovechó un joven cuyo nombre nunca sabremos, pero que decidió presentarse al mundo como George Psalmanazar, el primer hombre de la isla de Formosa (actualmente Taiwán) en pisar Europa.

Este desvergonzado hizo acto de presencia en el Londres de 1703, ataviado con extrañas vestiduras y explicando que había sido secuestrado de su isla formosiana por los jesuitas, que se lo habían llevado a Francia.

Habían tratado de convertirle al catolicismo bajo amenazas, pero Psalmanazar había logrado resistir y se escapó. Con este currículo falso logró hacerse con el apoyo de la élite eclesial anglicana, admirada por las historias que narraba el formosiano. Casas con techos revestidos de oro, una esperanza de vida de 120 años…

Cuantas más anécdotas narraba Psalmanazar, mayor confianza tenía la gente en él, hasta el punto de que fue invitado por la Universidad de Oxford para dar un curso sobre Formosa. Psalmanazar se fue creciendo y, en 1704, publicó Una descripción histórica y geográfica de Formosa, una isla sujeta al territorio de Japón, un auténtico best seller de la época.

Pero cada vez llegaban más noticias de aquella isla remota y, desde luego, no coincidían en absoluto con lo narrado en el libro. Cansado de defender lo indefendible, reconoció públicamente su falacia en 1706.

Legó sus Memorias de ****, más conocido como George Psalmanazar, un reputado nativo de Formosa, un texto póstumo donde aclaraba algunos datos, como su origen francés, pero nunca desveló su más preciado secreto: su verdadero nombre.

Etiquetas: Curiosidades, Historia

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