Donde Colón dio con sus huesos

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Cristóbal Colón quizás nunca imaginó que iba a continuar viajando después de muerto. Pero lo cierto es que sus despojos habrían de seguir un camino no menos incierto que el de su legado. Y ahora parecen no tener reposo. ¿Está el almirante de la mar océana bajo un faro en forma de cruz en Santo Domingo, la capital que tanto quiso y que le fue negada? ¿O se halla bajo las ojivas góticas de la espléndida catedral de Santa María en Sevilla, la ciudad desde la cual partió en su aventura hacia el Nuevo Mundo? Más interesante aún: ¿podría estar en ambos lugares al mismo tiempo? ¿Podría la ciencia moderna traernos paz y zanjar una disputa de siglos?

Comparando huesos y material genético

Están dando resultados sorprendentes la exhaustiva serie de análisis de cierto material genético, junto con la comparación de los huesos de Sevilla que se cree que son de Colón con los de su hijo ilegítimo, Hernando, y los del hermano de Colón, Diego. Pero aún no son concluyentes, ya que por una parte se necesitan más estudios y, por otra, el gobierno dominicano no ha dado todavía su consentimiento para estudiar los huesos que reposan en Santo Domingo y que forman la otra mitad de la ecuación. No obstante, el veredicto preliminar de estos detectives del ADN parece indicar, con un altísimo grado de certeza científica -no necesariamente histórica- que Cristóbal Colón, o parte de él, está en Sevilla.

Los diversos viajes de los restos del navegante

Donde Colón dio con sus huesosEl cuerpo del navegante, que murió a los 55 años casi inmovilizado por la artritis, fue enterrado en una iglesia de Valladolid en 1506. Tres años después, sus restos se trasladaron a la cripta de un monasterio en Sevilla. Los de su hijo legítimo, Diego, se llevaron al mismo lugar 17 años más tarde. Y en algún momento de 1544, ambos cuerpos se enviaron a Santo Domingo siguiendo los deseos del almirante. En 1795, cuando España estaba a punto de entregar la Española a Francia, los colonialistas se llevaron los restos a la Habana. En 1898, cuando se desmoronaba el poder español en Cuba, se desenterraron de nuevo los huesos y se llevaron al otro lado del Atlántico, a Sevilla. El debate comenzó cuando una caja que contenía fragmentos de hueso y la inscripción "ilustre Don Cristóbal Colón" apareció en la catedral de Santo Domingo en 1877. Según los dominicanos, en 1795 los españoles se llevaron a Cuba el cuerpo equivocado, el del hijo de Colón, que estaba enterrado cerca.

El 99 % del ADN humano, o ácido desoxirribonucleico, la molécula portadora del código genético, es idéntico en todas las personas, pero ese uno por ciento que no lo es sirve para distinguirnos e identificarnos.

Donde Colón dio con sus huesosLas letras que forman la escalera del ADN

La arquitectura de la molécula de ADN es igual a una escalera de caracol. Cada peldaño está compuesto por una pareja de letras químicas que deletrean las instrucciones para que el organismo fabrique proteínas, las piedras angulares que componen los seres vivos. El alfabeto de cuatro letras, a, t, g y c, -por las sustancias químicas que conforman la molécula en espiral- está diseñado para que la a y la t casen a la perfección, formando un peldaño de la escalera, y las letras g y c formen el siguiente, y así sucesivamente. El orden en que vengan arregladas esas parejas de letras es algo que heredamos de nuestros padres.


Un mapa genético en malas condiciones

El equipo de cartógrafos que navegan por el mapa genético de Colón está conformado por cinco laboratorios de cuatro países, encabezados por el genetista forense José Antonio Lorente, director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada. Es éste un mapa deteriorado, en el que las coordenadas están carcomidas por 500 años de sal, contaminación y humedad; un mapa conformado por diez gramos de huesos molidos y unas sustancias químicas que tienen la virtud de desprender el ADN y hacerlo legible.

Pero hacerlo legible es precisamente el problema. Las hebras de ADN vienen apretadamente empaquetadas en los cromosomas, en el núcleo de cada una de nuestras células. Cuando el núcleo de una célula no está disponible, los expertos usan otra técnica para identificar el ADN de la muestra, que consiste en analizar el ADN mitocontrial. Esto es exactamente lo que están haciendo los laboratorios de Lorente en España, Italia, Alemania y EE UU. El genoma mitocondrial se encuentra dentro del citoplasma de la mayoría de las células, y es diferente del que hay dentro del núcleo.

La genética une los restos de Cristobal y Diego Colón
El uso de las modernas técnicas de análisis genético está permitiendo, aunque muy lentamente -mucho más de lo que se había planeado- obtener datos que pueden ser cruciales en la resolución de los enigmas que rodean al descubridor. Nuestro deseo es poder aportar datos útiles y concluyentes, pero nuestro objetivo máximo es la calidad. Por ello, éste es un trabajo complejo donde se conjuntan diversos profesionales, y así, el equipo de investigación multinacional que me honro en dirigir y coordinar está formado por los equipos de los doctores Carracedo -Universidad de Santiago?, Turbón ?Universidad de Barcelona-, Rickards -Universidad Tor Vergara de Roma (Italia)-, Stoneking -Instituto Max Planck de Antropología Biológica (Alemania)- y la doctora Baisch -Texas (EE UU)-; también contamos con el asesoramiento del doctor Budowle, experto del FBI. Técnicamente, el estado de preservación de los huesos de Cristóbal y de Diego es muy malo. Para poder analizar ADN hay que contar con una cantidad adecuada del mismo, con la integridad de la molécula -se habla de calidad del material genético- y con la pureza o limpieza del mismo, o sea, ausencia de contaminación, ya que ésta -presencia de sustancias químicas o biológicas ajenas al hueso- impide desarrollar los análisis de modo adecuado. Los resultados parciales que tenemos indican que la secuencia de ADN mitocondrial de los restos que se supone que son de Cristóbal y Diego Colón son idénticos, lo cual es propio de hermanos hijos de la misma madre. Nuestro objetivo fundamental es ahora aumentar el tamaño de la secuencia para confirmar estos resultados. Sin embargo, el más apasionante de los proyectos es el de tratar de obtener ADN del cromosoma Y para trazar algo en relación con los orígenes del Primer Almirante. Como la calidad y el criterio científico son los que mandan, en este momento no estamos concentrados en un día determinado, sino en acabar con la mayor cantidad de datos posible. Sin embargo, no cabe duda de que la fecha del 20 de mayo del 2006, día en que se celebrará el Quinto Centenario de la muerte del Descubridor, planea sobre todos nosotros y en cierto modo, si no fuese posible antes, ése es nuestro objetivo. Dr. José Antonio Lorente Acosta. Director Científico del Proyecto de Identificación de Cristóbal Colón del Departamento de Medicina Legal (Universidad de Granada)

Ventajas del ADN mitocondrial en el estudio

El mitocondrial tiene la ventaja de que no se pierde a través de la descomposición de la célula, como le sucede al ADN nuclear, permaneciendo dentro de los huesos durante siglos. La otra ventaja es que se mantiene igual en una familia durante generaciones y sólo se hereda a través de la madre. Esto significa que el hermano de Colón debería demostrar el mismo linaje materno, el mismo ADN mitocondrial. El 80% de las muestras tomadas es indescifrable, pero el resto concuerda, lo cual sugiere que España podría tener el cuerpo correcto. No obstante, dicen los expertos, son necesarias nuevas técnicas genéticas capaces de leer ese 80% que está degradado. Según Lorente, las muestras de ADN tomadas de los huesos en Sevilla que se dice que son de Colón se ajustaron a las del cuerpo que se cree es el de su hermano.

"Obviamente, el ADN no puede ponerle un nombre a los huesos", dice Olga Rickards, del laboratorio de antropología molecular de la Universidad de Roma. "En el mejor de los casos, más análisis nos permitirán decir que los huesos de la catedral de Sevilla tienen un tipo de ADN mitocondrial idéntico al del fragmento de hueso de la Cartuja, el que supuestamente es el hermano. Ya será trabajo de los historiadores decir si esos huesos son de Colón y Diego".


Los restos de su hijo están en buenas condiciones

En cuanto al hijo ilegítimo de Colón, Hernando, los historiadores afirman que los huesos de Sevilla son suyos porque sus restos nunca fueron movidos y el ADN de sus huesos está menos degradado. Pero hay otro problema: los hermanos comparten un tipo de ADN, y los padres e hijos, otro. Y este último es el que ha sido tan difícil de encontrar en buen estado. Según Lorente, hasta ahora, los supuestos restos de Colón no han dado el material genético necesario para compararlo con el de Hernando.

La continua mudanza de los restos del padre y del hijo supone otra posibilidad: que en algún momento los huesos fueran mezclados. Así, parte de Colón estaría en América y la otra parte, en Europa. Esa idea es apropiada. Es casi como si el almirante lo hubiese planeado de esa forma antes de morir.

Angela Posada Swafford


Donde Colón dio con sus huesos

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