Calderón de la Barca, dramaturgo de una época dorada

El 25 de mayo de 1681, murió Pedro Calderón de la Barca, conocido por ser uno de los más insignes literatos barrocos del Siglo de Oro.

Retrato de Calderón
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Pedro Calderón de la Barca nace en Madrid en 1600 y muere en la misma ciudad en el número 61 de la calle Mayor el 25 de mayo de 1681.

Alcanza a ver en su vida tres reinados: el de Felipe III, el de Felipe IV y el de Carlos II. Aunque es posible que escribiera alguna obra en los últimos años de Felipe III, su madurez teatral coincide con el reinado de Felipe IV, con piezas teatrales memorables como El alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El médico de su honra, La dama duende, El príncipe constante, sin que falten obras para palacio.

Pero a partir de 1651, tras su ordenación sacerdotal, su producción teatral profana para los corrales de comedias decrece, aunque sigue ejercitando su pluma en el teatro mitológico para palacio y en los autos sacramentales, y ésta es su labor en los años de vejez con el reinado de Carlos II.

Con una formación profunda en colegio de jesuitas y universidad, no faltó en la vida de Calderón la experiencia militar en el frente, y algún amor; pero es importante en su vida la condición de dramaturgo de palacio y de los autos para el Corpus; y la imagen que nos ha llegado es la de una persona reflexiva de sólida formación y pensamiento.

La obra teatral del escritor madrileño Pedro Calderón de la Barca significa la culminación barroca del modelo teatral creado a finales del siglo XVI y comienzos del XVII por Lope de Vega.

Calderón es un dramaturgo de oficio, contradictorio y complejo, con supremo dominio de la técnica y multitud de pliegues conceptuales en su teatro. Sin olvidarnos del Calderón de la risa lúdica, a veces carnavalesca, en su teatro breve cómico.

Al autor de La vida es sueño se le atribuye el perfeccionamiento de la técnica teatral en multitud de comedias de enredo, así como también en un género genuinamente hispano: el auto sacramental. Además, la escenografía, especialmente en el teatro cortesano, conoce un amplio desarrollo con su concepción de la imagen.

Calderón deja en la sombra los secretos de su intimidad, pero nos ofrece en su obra la profundidad del filósofo y del teólogo y la gran capacidad teatral de quien fue capaz incluso de burlarse de alguna de sus fórmulas dramáticas.

Etiquetas: España, Siglos de Oro, Teatro, escritores

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