Armas de repetición y artillería pesada

La Revolución Industrial dejó clara su influencia en las formas de la guerra durante la lucha fratricida entre el Norte y el Sur de los Estados Unidos.

J. A. Guerrero / S. M.
Batalla austro-prusiana de Sadova (1866), pintada por Christian Sell.

Se notó especialmente esa supremacía por el creciente poder de la artillería y la capacidad logística y de movimientos proporcionada por el ferrocarril.

En la guerra austro-prusiana de 1866 y en la franco-prusiana de 1870, el fusil de retrocarga acreditó una mayor potencia de fuego para la infantería y mostró cómo el hombre es capaz de disparar sin moverse y en posición tendida.

Así, el fuego de los prusianos, con el fusil Lorenz de aguja, resultó devastador contra las formaciones cerradas austríacas –todavía con fusiles de avancarga que obligaban a permanecer de pie para cargar–.

De hecho, en Sadowa, a pesar de que los austríacos lucharon a la defensiva, sufrieron 18.000 bajas (entre muertos y heridos), mientras que las de los asaltantes no llegaron ni a la mitad.

En la Gran Guerra, la aportación primordial fueron los fusiles de repetición, de cerrojo, pero capaces de alojar cartuchos de hasta cinco proyectiles que podían ser disparados con una cadencia bastante elevada.

También aparecieron las armas automáticas, como la temida ametralladora que, combinada con el alambre de espino, convirtió los asaltos de la infantería en temibles carnicerías. Pero también la artillería, de calibre cada vez mayor y de retrocarga, era un producto industrial fabricado en masa, al igual que la munición que, más que usarse, se despilfarraba.

Su empleo en intensos bombardeos de preparación previa a los ataques de la infantería y las no menos intensas “barreras de artillería” cuando se utilizaban a la defensiva contribuyeron muy especialmente a transformar el campo de batalla.

Aquellos combatientes luchaban en paisajes lunares sembrados de cráteres con lluvia, barro, ratas y millares de cadáveres semisepultados, lo que creaba un entorno dantesco donde la vida de los soldados era un infierno.

Etiquetas: Guerras, Historia

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