Ana Bolena, la de los mil días

Ana Bolena, la mujer por la que Enrique VIII perdió la cabeza, perdió también la suya poco más de tres años tras su matrimonio con el Rey.

Ana Bolena

Hija de sir Tomás Bolena y de Isabel Howard, Ana (1507-1536) fue dama de honor de Claudia, reina de Francia. Su hermana María se convirtió en amante de Francisco I, el cual la describió años después, como “una gran puta, la más infame de todas”.

Ana Bolena fue, también, dama de honor de Catalina de Aragón, entonces esposa de Enrique VIII de Inglaterra. Durante todo su matrimonio, Catalina intentó dar al trono un heredero varón y en ello consumió su juventud y su belleza. Mientras tanto, el monarca tenía sucesivas amantes, entre ellas María Bolena, hermana de Ana. Cuando se prendó de Ana, ésta se negó al principio a mantener relaciones sexuales con él a menos que estuviesen casados. Encaprichado con ella, el rey decidió declarar nulo su matrimonio con Catalina. Los clérigos ingleses Wolsey, Cranmer y muchos otros le apoyaron y, finalmente, pudo satisfacer sus deseos, casándose con la Bolena en una ceremonia pública que se celebró en 1533.

 

Poco le duró la alegría

Catalina fue despojada de su título de reina, pero el pueblo la amaba tanto como odiaba a “la prostituta”. Al enterarse de la muerte de Catalina, el 7 de enero de 1536, Ana corrió por los pasillos de palacio gritando loca de alegría: “¡Por fin soy reina de Inglaterra!”. Poco duró la alegría; acusada de adulterio, incesto y alta traición, sucumbió al hacha del verdugo mil días después de su boda, por lo que fue conocida como “Ana de los mil días”. Para entonces, la futura tercera esposa de Enrique VIII, Jane Seymour, ya vivía en palacio.

Etiquetas: Amores históricos, Gran Bretaña, Monarquía

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