Virgilio, el poeta de la vida sencilla

Virgilio, autor de la Eneida, glosó la vida sencilla y defendió los humildes orígenes romanos. Paradójicamente, su obra se convirtió en epopeya nacional.

Jacobo Storch
Virgilio
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Virgilio nació en Andes, una aldea cercana a Mantua, en la Galia Cisalpina, en el seno de una familia de orígenes humildes pero bastante adinerada. Su posición le permitió costearse su educación en Cremona y Mediolanum (Milán) antes de pasar a Roma, donde estudió filosofía y retórica, y a Nápoles, donde culminó sus estudios literarios. Durante las confiscaciones de tierras que siguieron a la batalla de Filipos, donde Marco Antonio y Octavio Augusto derrotaron a los asesinos de César, Virgilio perdió sus posesiones familiares, aunque consiguió en compensación una finca cerca de Nápoles. Allí comenzó su carrera literaria en el año 42 a.C. con la composición de las Églogas, diez poemas bucólicos en los que empleó 3 años y adquirieron pronta fama, siendo recitados en los teatros de entonces y de después, pues tuvieron una gran influencia en la poesía pastoril posterior, si bien Virgilio los utilizó como vehículo de crítica a la realidad de su tiempo.

La siguiente obra, las Geórgicas (literalmente, “Agricultura”), le ocuparon durante 7 años y es un poema didáctico con más de 2.000 versos con un retrato de lo que es la vida ideal en una granja campestre, llena de frugalidad y contratiempos pero mucho más sencilla y auténtica que la vida urbana y donde están las raíces de la grandeza del campo italiano y el amor por la naturaleza.

Virgilio dedicó los últimos diez años de su vida a la redacción de La Eneida, un poema épico en doce libros que narran los orígenes de la estirpe romana a través de las aventuras de Eneas, fugitivo de la Troya destruida por los griegos, hasta su establecimiento en los Montes Albanos. Sus descendientes directos serían los fundadores de Roma. Fue encargado por Mecenas y sirvió para el engrandecimiento de la gens Iulia, cuyo último representante directo era nada menos que el entonces emperador Augusto, ocupado en el establecimiento de los valores tradicionales de Roma e Italia y en cuya labor fue muy importante la aportación de Virgilio. La Eneida se convirtió en la narración de la epopeya nacional romana y en modelo de la poesía épica latina.

Humilde y sensible

Hombre tímido y retraído, Virgilio prefirió vivir en el campo y apenas apareció por Roma. Llegó a ser muy famoso en vida gracias a su poema épico, la perfección y belleza de sus versos y a su sensibilidad y amor por la naturaleza. Su fama sobrepasó su tiempo, impregnando con su estilo y temática multitud de obras de la propia Antigüedad romana, la Edad Media y el Renacimiento. Y no sólo en la poesía, sino también en la pintura, la escultura o la música.

Etiquetas: Literatura, Romanos

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