Rávena, un mundo de mosaicos

Esta ciudad italiana fue un importante enclave del Imperio Romano durante el siglo V.

Mosaicos de Rávena

En el año 402, la ciudad de Rávena, rodeada de pantanos y más segura que Roma y Milán, se convirtió en la capital del Imperio Romano de Occidente. Los godos habían invadido Italia y la corte del emperador Honorio III fue trasladada a la nueva capital del Imperio.

Pero las invasiones bárbaras también llegaron a Rávena. En los siglos V y VI, la ciudad pasó a estar bajo dominación de los ostrogodos y, posteriormente, bajo la del Imperio Bizantino.

Como prueba de ese pasado, la ciudad de la Emilia-Romaña italiana conserva un complejo de monumentos religiosos paleocristianos de extraordinario valor artístico, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Obras como el Mausoeo de Gala Placidia, con unos grandes mosaicos impresionantes en su interior; el Baptisterio Neoniano, sustentado por una espléndida cúpula decorada con un mosaico polícromo; el Baptisterio Arriano, con la cúpula cubierta de mosaicos, etc., le han otorgado a Rávena el sobrenombre de "la ciudad de los mosaicos".

Etiquetas: Antigüedad, Arte, Imperio Romano

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