¿Natural u obra del ser humano?

Descubierta casualmente por submarinistas en 1985, hasta ahora los científicos no coinciden sobre si Yonaguni es un original capricho de la naturaleza u obra del hombre.

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Uno de los defensores de esta segunda opción es el geólogo marino Masaaki Kimura, de la Universidad de Ryukyu: cree que se trata de una estructura piramidal escalonada levantada para defenderse de ataques enemigos. Otros expertos la datan mucho tiempo atrás, incluso antes de la Gran Pirámide de Giza, terminada hacia 2500 a.C. ¿Son los restos de las primeras superestructuras construidas por el hombre? ¿Existían miles de años antes que las civilizaciones de Roma, Grecia y Egipto? Son cuestiones difíciles de responder dada la falta de restos de utensilios o artefactos. Aun así, sorprende el tamaño de la estructura, que mide 275 metros de ancho y está cortada en planos horizontales lisos, y cuyos muros se levantan en ángulos de 90 grados.

Si el profesor Kimura estuviese en lo cierto, el yacimiento de Yonaguni probaría la existencia de una civilización adelantada anterior a la egipcia, la primera capaz de construir enormes edificios que perduraran en el tiempo, y que usó una tecnología avanzada que se perdió. Pero, de momento, son solamente conjeturas. No hay acuerdo sobre si se deben a la mano del hombre, aunque sus formas parecen demasiado regulares como para haber sido talladas por la naturaleza.

Kimura relaciona las estructuras de Yonaguni con las de Chatan, cerca de la isla de Okinawa. También se asemejan a una construcción escalonada y se hundieron hace unos 2.000 años, aproximadamente al mismo tiempo que tuvo lugar la erupción del Vesubio que enterró Pompeya. En opinión de este experto, ambos hechos fueron el resultado del mismo movimiento de placas tectónicas. ¿Se trató, acaso, de un fenómeno global? ¿Puede la climatología mundial terminar con ciudades y civilizaciones?

En 2015, un estudio del grupo Climate Central ofreció imágenes simuladas de ciudades tan emblemáticas como Washington, Londres, Río de Janeiro o Bombay, en el año 2100, con sus calles inundadas a causa del incremento global de la temperatura. Ya las antiguas ciudades sumergidas demuestran que las aglomeraciones humanas han estado desde siempre a merced de la naturaleza. Y bastantes de ellas han acabado bajo el agua, y no sólo la de los océanos.

Más información sobre el tema en el artículo Las verdaderas Atlántidas, escrito por Laura Manzanera. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Tesoros perdidos.

 

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Etiquetas: Leyendas

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