Narmer, el faraón unificador

Un utensilio cotidiano del Antiguo Egipto aporta una relevante información sobre el faraón que unificó Egipto.

J. A. Martos / S.M.
Este utensilio para maquillaje nos permitió conocer la hazaña del faraón Narmer.

Gracias a un modesto elemento de utilidad en la aplicación de los polvos para la cara –las llamadas paletas cosméticas–, hemos llegado a conocer datos esenciales del faraón que unificó Egipto, Narmer.

El contenido de lo que se narra en esta paleta es una relación de acontecimientos bélicos, la historia de cómo el Alto Egipto se apoderó del Delta del Nilo.

En el anverso de la paleta aparece Narmer inspeccionando un campo de batalla en el que yacen dos filas de víctimas decapitadas. Le acompaña un séquito que porta estandartes de distintas provincias. Debajo aparece también el faraón guerrero, transfigurado en un toro robusto de grandes cuernos curvos que aplasta a un enemigo de inequívocos rasgos asiáticos.

En el reverso de la paleta vuelve a aparecer el rey en su forma humana golpeando a un enemigo arrodillado ante el dios halcón, Horus, que aparece triunfante sobre un símbolo del Delta. Previamente, en esa misma imagen, Narmer ha hecho caer a otros dos rivales más, tendidos en el área inferior. Todos estos enemigos tienen idénticos rasgos: sus cabellos son largos y rizados, y llevan barba. En la iconografía egipcia son los rasgos de los extranjeros libios.

Los mensajes de la paleta no se agotan en la cuestión bélica.

En el anverso, Narmer lleva la llamada “corona roja”, propia del Bajo Egipto, y, en el reverso, su cabeza sostiene una corona de forma distinta, la “blanca”, que refleja su dominio sobre el Alto Egipto. Este mensaje de unificación entre los dos reinos se refuerza todavía más con una bella alegoría que ocupa la parte central del anverso de la paleta, y que es el motivo que ocupa más espacio de todos: dos felinos de alargadísimos cuellos que se entrecruzan.

La analogía resulta muy clara: los dos reinos, el Alto y el Bajo Egipto, dominados por un solo señor, el faraón Narmer.

La paleta no es el único testimonio con el que contamos de la existencia de Narmer. Su nombre se ha encontrado en numerosos fragmentos de cerámica en tierras de Israel y Palestina. Y en su tumba de Abido apareció un fragmento de marfil inscrito que representaba a un asiático rindiéndole homenaje. Sin duda, los habitantes del Alto Egipto consideraban que habían logrado dominar a los pueblos limítrofes por el este.

Etiquetas: Curiosidades, Egipto, Historia

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