Magnicidio en el Imperio nuevo

La vida de Ramsés III no hacía presuponer un final tan triste como el que tuvo.

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faraón

En realidad, fue un rey que demostró pericia en el arte de gobernar, a pesar de haberse tenido que enfrentar a algunos duros retos. Su habilidad pudo provenir de haber accedido al trono bastante tardíamente para la época: no reinó hasta los 40 años, de manera que conoció a seis faraones antes, incluido el longevo Ramsés II, que vivió hasta los casi 90 (cuando el futuro Ramsés III tenía 10). Sin embargo, nada tenía que ver familiarmente con él a pesar de utilizar el mismo nombre.

La ascendencia de Ramsés III no tiene una larga genealogía detrás. Sólo conocemos a su padre, Setnajt, el faraón que inició la dinastía XX. Éste nunca dejó constancia del nombre, la procedencia ni el cargo de sus progenitores, ni tampoco Ramsés dedicaría ninguna mención a sus abuelos. Esto indica probablemente que Setnajt era de origen plebeyo y que quizás había tomado el poder por la fuerza. Así que a Ramsés no deberían haberle sorprendido las conspiraciones.

Setnajt era un militar oriundo de la ciudad fronteriza de Pi-Ramsés, en la parte oriental del delta del Nilo. En esta urbe obtuvo sus principales apoyos y de ella provenían los hombres de confianza tanto de él como de Ramsés III.
Aunque el reinado de Setnajt apenas duró dos años (1186-1184 a.C.), logró conjurar un peligro que había perturbado a sus antecesores: someter a los poderes locales, que cuarteaban la autoridad central del faraón y amenazaban con disgregar el reino. Su hijo participó en estas acciones al ser nombrado “comandante en jefe de las comarcas de Egipto reunidas en una sola entidad”.
Así, Ramsés III subió al trono con la lección muy bien aprendida. Afirmó su poder ganándose voluntades con cuantiosas inversiones y ofrendas que beneficiaban a los poderosos locales y al clero. Pero no le bastó con la habilidad política cuando tuvo que enfrentarse a la amenaza de los Pueblos del Mar.
Estos fueron una confederación de tribus procedentes de Grecia, los Balcanes y las islas mediterráneas que vivían como nómadas de los mares y que atacaron todos los principales reinos de la ribera oriental del Mediterráneo. A ellos se les atribuye actualmente la destrucción de Troya (los aqueos eran uno de estos pueblos) y la del imperio hitita, entre otros acontecimientos violentos que cambiaron el curso de la Historia en el siglo XII a.C.

Remite al artículo Ramsés II, el faraón degollado, de José Ángel Martos, en la revista Muy Historia número 69.

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Etiquetas: Egipto, Historia

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