Los ladrones de tumbas

Elena Sanz

ladrones-tumbasMucho era el despilfarro de los faraones en su empeño por viajar bien holgados y estupendos a la otra vida. Tesoros enteros y objetos cotidianos de enorme valor se tragaba el desierto y ni los comían los gusanos ni los disfrutaban los humanos. Así que el negocio de asaltar el más allá para aprovechar tales riquezas en el más acá surgió ya en los albores de la antigua vida egipcia. Los ladrones de tumbas operaban a menudo en colaboración con sacerdotes y militares que habían sido sobornados o que estaban más en el ajo que los propios delincuentes. Un papiro de la época de Ramsés IX cuenta cómo el mismísimo alcalde de Tebas fue juzgado por estar involucrado en una de estas "operaciones". En 1070 a.C., momento último de la dinastía XX, la mayoría de las tumbas del Valle de los Reyes ya habían sido desvalijadas. Los esfuerzos de los sacerdotes y guardias más fervorosos por proteger los enterramientos, que incluyó frecuentes traslados de las momias reales -que así efectivamente viajaron, aunque no fuera a la otra vida- no detuvo el ingenio de los asaltantes, que siempre acababan por sortear trampas y secretos.

El destino de tanta riqueza sustraída, naturalmente, no está documentado, pero es seguro que hubo un comercio ilegal que haría las delicias de coleccionistas y codiciosos y que, de cara al exterior, fue muy aprovechado por los fenicios. Sabedores del éxito que por todo el Mediterráneo tenía el diseño egipcio, estos comerciantes de pro cargaban, legal o ilegalmente, sus barcos de todo tipo de ornamentos para venderlos en todos los puertos de sus rutas.

Así, es muy frecuente su presencia en necrópolis muy distantes del Nilo, tal y como sucede en Biblos, Malta o Ibiza, cuyo nombre -originalmente Ebesus- viene de Bes, dios doméstico egipcio exportado por los fenicios. La presencia de objetos egipcios es abundante en muchos restos de naufragios y estuvo muy extendida tanto en la Grecia como en la Roma clásicas. El viaje de Herodoto por el Nilo, que él mismo narró con exacerbado detallismo, inspiró a los "turistas" clásicos, que encantados compraban toda suerte de amuletos, estatuillas y hasta pequeños muebles. Toda una moda fue que los artistas griegos y romanos reprodujeran su admirado estilismo.

Miguel Mañueco

Etiquetas: Curiosidades, Egipto, Esfinges, Pirámides

COMENTARIOS