La tumba no encontrada de Cleopatra

El triste final de una de las reinas más famosas de todos los tiempos creó el marco perfecto para uno de esos románticos misterios que de tanto en tanto proporciona la arqueología.

Muy Historia
Cleopatra

Cleopatra, última soberana de la dinastía griega de los ptolomeos, y su amante Marco Antonio, que aspiraba al poder en Roma, hicieron frente común contra Octavio Augusto, el otro aspirante al legado de Julio César, pero fueron contundentemente derrotados en la batalla naval de Accio. Esa derrota decidió el destino de ambos y Marco Antonio se suicidó, seguido poco después por la propia Cleopatra.

Una historia de amor

Según la versión dada por los historiadores romanos Suetonio y Plutarco, Octavio permitió que ambos fueran enterrados juntos, sellando así un inmortal amor celebrado durante milenios (recordemos la obra de Shakespeare). Pero no hay ningún dato que indique el lugar donde se depositaron los féretros de la pareja. Bueno, más bien cabría decir que no hay casi ningún dato, porque si existían algunas breves referencias a que Cleopatra había sido enterrada en un templo de Isis, la diosa femenina con la que la propia reina gustaba de identificarse en vida.

De ese hilo han ido tirando los pocos arqueólogos que se han atrevido a acometer una búsqueda –la de la tumba de Cleopatra– que tiene mucho de mediático, pero que no acaba de gustar a los sectores más académicos. Aun así, la incógnita de la tumba de Cleopatra se inscribe en un enigma mayor, que es el de los enterramientos de todos los reyes de la dinastía griega de Egipto instaurada por Ptolomeo, el general de Alejandro que quiso que el cuerpo de éste también yaciera en la tierra faraónica. No se ha encontrado la tumba de ninguno de ellos.

 

Persistencia en la búsqueda

Desde 2005, la abogada de la República Dominicana Kathleen Martínez, que ha consagrado su carrera a su vocación infantil por la arqueología en lugar de a los juzgados, intenta hallar esta escurridiza tumba en una ciudad egipcia relativamente poco investigada, Taposiris Magna. Situada a tan sólo 45 km de Alejandría, entre el mar Mediterráneo y el casi desecado lago Mareotis, Taposiris era fundamentalmente, como su nombre ya permite deducir, un templo dedicado a Osiris. Con el beneplácito de las autoridades egipcias, los trabajos de Martínez le han permitido encontrar en efecto un templo dedicado a Isis con decenas de tumbas en su interior, que en opinión de la arqueóloga deberían corresponder al enterramiento de un personaje importante –quizás un rey o reina–, así como una gran necrópolis extramuros.

Más información sobre el tema en el artículo El misterio continúa…, escrito por José Ángel Martos. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Tesoros perdidos.

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Etiquetas: Antiguo Egipto, Antigüedad, Arqueología, Egipto

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