La 'segunda muerte' del primer César

Augusto, primer emperador romano, murió el 19 de agosto del año 14, pero estuvo a punto de fallecer 37 años antes.

Augusto
Ver galería Los 10 reyes que han durado más en el trono

Cayo Julio César Octavio Augusto –nacido en Roma el año 63 a.C. y sobrino-nieto y heredero de Julio César– fue el primer emperador romano y gobernó como tal entre el año 27 a.C. y el de su muerte, el 14 de nuestra era. Así, no sólo sería el primero, sino también el de más largo reinado en la Historia del Imperio Romano. En su legado, además de la liquidación de la República y el inicio de la llamada dinastía Julio-Claudia, se cuentan la llamada Pax Romana (etapa de prosperidad que duró casi dos siglos), grandes reformas económicas, la creación de la guardia pretoriana y del cuerpo de bomberos, la expansión de vías y calzadas por todo el Imperio, la remodelación de la ciudad de Roma, obras públicas como el Foro de Augusto o el cambio de nombre del mes sextilis, llamado "agosto" en su honor.

Su larga vida y no menos prolongado gobierno dieron para estos y otros muchos hitos. Ambos, vida y gobierno, acabaron el 19 de agosto del año 14: ese día falleció en Nola, donde se hallaba de paso. Según Suetonio, sus últimas palabras en el lecho de muerte fueron: "La comedia ha terminado, ¡aplaudid!". No obstante, lo último que dijo en público fue: "Encontré una Roma hecha de ladrillo, y os la dejo de mármol". El deceso de Augusto causó enorme conmoción: una gran procesión funeraria acompañó su cuerpo desde Nola hasta Roma, y el día de su entierro y cremación cerraron todos los negocios, tanto públicos como privados. A continuación se proclamó que se había unido a los demás dioses en el panteón romano y, a partir de esta divinización, fue venerado en todo el Imperio.

Sin embargo, un hecho poco conocido en su biografía podría haber dado al traste con todos estos logros. Al parecer, Augusto padeció intermitentemente desde joven una extraña dolencia del hígado y de las articulaciones que ningún médico lograba sanar, y en 23 a.C. -cuando contaba 40 años y apenas llevaba cuatro en el poder- sufrió un episodio tan grave de la misma que todos, incluido él mismo, pensaron que su muerte era inminente. Por ello, el César hizo acudir a los principales magistrados, senadores y militares para abordar su sucesión, pero cuando todo parecía perdido un nuevo médico, el griego Antonio Musa, obró el milagro de su curación... a base de hidroterapia. El galeno fue recompensado con una gran suma de dinero y otras prebendas, y Augusto vivió 37 decisivos años más.

Etiquetas: Antigüedad, Curiosidades, Imperio Romano, Medicina, Personajes famosos, Romanos

COMENTARIOS