La helenización del mundo antiguo

La imitatio Alexandri arrancó prácticamente con los sucesores del macedonio, los reyes helenísticos que plasmaron su efigie en las monedas; prosiguió por la africana Cartago, enfrentada a Roma por el control del Mare Nostrum, y fue más allá, como no podía ser de otro modo, con los grandes generales y emperadores romanos.

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Alejandro

Y eso fue posible gracias al nexo permanente que Alejandro había establecido entre Oriente y Occidente, facilitando un fructífero intercambio económico y cultural. Tanto es así que, tal vez, la existencia del mismo Imperio Romano o la difusión del cristianismo no hubieran tenido lugar sin él.

Desde un principio, su figura demostró ser un eficaz instrumento de propaganda política, y por esa razón fue imitado. Pero había sido él mismo quien se había encargado de forjar su propio mito, del que muchos, más o menos conscientemente, sacaron un buen partido.

La huella alejandrina se detecta en Roma desde tiempos de la República. Justo tras su muerte, la imagen del Magno que circulaba en Roma era más bien negativa, algo que empezó a cambiar en el siglo II a.C. La presencia romana en Grecia y Oriente hizo que pasase a ser visto como defensor de lo griego y se iniciase una relación más continuada entre Roma y el mundo helenístico, que ayudaría a propagar y potenciar la leyenda. Fue entonces cuando se inició el “período helenístico de Roma”, en el que personajes relevantes, sobre todo de la familia de los Escipiones, se interesaron por el legado griego y hallaron en Alejandro un espejo en el que mirarse.

Aun así, seguía siendo bastante desconocido. Fue durante la República tardía, iniciada en 168 a.C., cuando saltó a la palestra, no tanto por el filohelenismo como por su talante de conquistador imbatible. En gran parte, debió su fama y su marcada influencia al gran general Publio Cornelio Escipión el Africano Mayor (236-183 a.C.).

Con su cargo de imperator, Escipión participó en las principales guerras que libró Roma, tanto en Occidente como en Oriente. Sus paralelismos militares con Alejandro incluían una sucesión de triunfos que aumentaron su carisma frente a sus soldados y que quiso aprovechar, igual que el macedonio, para situarse por encima del resto. Adoptó algunas costumbres griegas, cuya cultura admiraba, y por eso sufrió cierto rechazo por parte de la sociedad romana, como lo había sufrido Alejandro por su orientalismo. Pero que vistiese la clámide, la capa corta típica de los griegos, no significaba que quisiera imitarlos; en realidad, su gusto por las costumbres griegas no supuso un símbolo de ruptura como el de Alejandro en Persia. Fuera como fuese, Escipión se adelantó a otros ilustres romanos, aunque su relación con la figura del macedonio fue muy distinta de la de sus sucesores.

Más información sobre el tema en el artículo Alejandromanía en Roma, escrito por Laura Manzanera. Aparece en el último BIOGRAFÍAS de MUY HISTORIA, dedicado a Alejandro Magno.

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Etiquetas: Alejandro Magno, Personajes famosos

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