Escipión el Africano, absoluto vencedor de los cartagineses

Miembro de una ilustre estirpe de cónsules romanos, Escipión el Africano acabó definitivamente con el peligro cartaginés venciendo en la II Guerra Púnica.

Jacobo Storch
Escipión el Africano
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Hijo de Publio Cornelio y sobrino de Cneo Cornelio, cónsules en el comienzo de la IIª Guerra Púnica, pertenecía a la familia de los Escipiones, rama de la gens de los Cornelios. Sus primeras armas como soldado fueron en la batalla de Tesino contra Aníbal, donde salvó la vida a su padre. Consiguió sobrevivir a la derrota de Cannas y, tras la muerte de su padre y su tío en Hispania, fue elegido para recuperar la iniciativa romana en esa región.

Nombrado general a los veinticinco años, aprovechó la separación entre los tres ejércitos cartagineses y con unos 30.000 hombres y su escuadra, en el año 209 a.C. tomó al asalto Cartago Nova, la capital cartaginesa en la Península Ibérica. Como adoptó un trato muy hábil con los rehenes que encontró allí, se hizo con la alianza y amistad de muchos régulos ibéricos, Indíbil y Mandonio entre ellos. Seguidamente, derrotó a los cartagineses en las batallas de Baecula e Ilipa, aunque no pudo impedir que Asdrúbal, el derrotado hermano de Aníbal, consiguiera rehacerse y marchar sobre Italia. Con la toma de Cádiz en el 206 a.C., Escipión consiguió acabar prácticamente con la presencia cartaginesa en Hispania, convertida desde entonces en territorio romano. En ese año afincó a sus veteranos en una ciudad nueva, Itálica, situada en los alrededores de Sevilla.

Tras hacerse cargo del ejército romano de Sicilia, en el año 204 a.C., y con el mandato del Senado, desembarcó en el norte de África con el fin de sacar a Aníbal de Italia. En la batalla de los Campos Magnos, cerca de Útica, derrotó a los cartagineses, a los que obligó a entablar la paz con Roma. Sin embargo, con el regreso de Aníbal se reanudaron las hostilidades hasta que se enfrentaron en Zama, en 202 a.C. Allí, la derrota definitiva se logró, entre otras cosas, gracias a la alianza de Roma con el rey númida Masinisa. Cartago hubo de rendirse tras la huida de Aníbal a Oriente y así finalizó la II Guerra Púnica.

Ingratitud institucional

En el año 190 a.C. ayudó a su hermano Lucio en la guerra en Asia, pero su gestión fue criticada en Roma y se le acusó de corrupción. Tras rechazar su defensa, Escipión se autoexilió a su villa campestre en Liternum, donde pasó los últimos años de su vida.

El historiador alemán y premio Nobel Theodor Mommsen lo describía así: “Era lo bastante inspirado como para inflamar los corazones, pero lo bastante frío y reflexivo como para no adoptar más que el consejo de la razón y contar siempre con la ley común de las cosas de este mundo”.

Etiquetas: Militares, Romanos

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