De Queronea al paso del Danubio

Filipo, a medida que ganó nuevos territorios, fue reclutando arqueros o lanzadores de jabalinas nativos que utilizó como tropas ligeras.

Muy Historia
Filipo

Además prestó especial atención a la caballería, convirtiéndola en un importante elemento de su ejército. Los caballeros procedían originalmente de la nobleza macedonia y se autodenominaban hetairoí, “compañeros”, pero más tarde sus filas incorporaron jinetes y caballos de Tesalia, considerados los más resistentes de su época. Tras la anexión de Tracia, también se añadieron soldados montados, convirtiéndose así la caballería en la fuerza de choque principal, cuya formación de ataque solía ser en cuña, la llamada “Punta”, por su similitud a la moharra de la lanza. Filipo cuidó también la logística, incorporando a sus fuerzas ingenieros, carpinteros y herreros que construían máquinas de asedio y se encargaban de salvar los obstáculos de la marcha y de la preparación defensiva.

No olvidó, sin embargo, que la base del triunfo es el conocimiento del enemigo y para ello creó a los bematistas, que eran exploradores encargados de medir las distancias y tomar nota de las características topográficas, de determinar las zonas de vivaqueo y reavituallamiento y de efectuar la cartografía necesaria para el desplazamiento de las fuerzas macedonias. A veces realizaban también tareas de información y espionaje. Esta perfecta organización de guerra, entrenada y motivada, no tuvo rival en su época y obtuvo siempre la superioridad táctica hasta la batalla de Pidna (168 a.C.), en la que finalmente las legiones romanas vencieron al rey Perseo, último monarca macedonio, casi dos siglos después de  la muerte de Alejandro. Filipo supo desde siempre que para lograr la hegemonía sobre los griegos tendría, en un momento u otro, que derrotar a la polis de Atenas, así que tomó el control de las ciudades coloniales griegas de la costa del Egeo, región que los atenienses consideraban como propia. Nombrado por la Liga Anfictiónica hegemón o guía de las tribus griegas, declaró la guerra a Amfisa, ciudad que se había atrevido a cultivar en tierras sagradas, pero el temor contra el creciente poder de Filipo llevó a Tebas, Atenas y otras ciudades a aliarse contra él. En el verano del 339 a.C., los tebanos posicionaron una fuerza en la carretera hacia Amfisa y otra en la frontera de Beocia, bloqueando el camino a las fuerzas macedonias e impidiéndoles el paso hacia el Ática y, por tanto, hacia Atenas. A pesar de que otras ciudades no se unieron a la alianza de tebanos y atenienses, sólo los foceos se pusieron del lado de Filipo.

Más información sobre el tema en el artículo El sometimiento de Grecia, escrito por Juan Antonio Guerrero. Aparece en el último BIOGRAFÍAS de MUY HISTORIA, dedicado a Alejandro Magno.

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Etiquetas: Alejandro Magno, Personajes famosos

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