Coliseo romano, el opio del pueblo

Parece mentira que el Coliseo romano, un escenario tan bello y perfecto, acogiera las crueldades más brutales.

El Coliseo romano

Más de 9.000 fieras pasaron por la arena del Coliseo romano durante su inauguración en el año 80, una fiesta que duró 100 días. Con una capacidad para 50.000 espectadores, el anfiteatro Flavio –como realmente se denomina– romanoes sin duda el ejemplo más célebre de construcción destinada al ocio del público romano. Con una forma ovalada –el teatro es semicircular y el circo, elíptico–, los anfiteatros acogían un amplio número de distracciones, generalmente munera (luchas de gladiadores), y venationes (peleas entre animales).

Sangre corriente

Uno de los datos arquitectónicos más ingeniosos de los anfiteatros era su estructura de pilares y bóvedas, gracias a la cual estos edificios lúdicos pudieron ubicarse en el corazón de las ciudades y no en laderas, como se habían visto obligados a hacer hasta entonces. Aquella plaza donde corría la sangre para regocijo general se ilumina hoy durante 48 horas cada vez que se conmuta una pena de muerte en el mundo.

Etiquetas: Antigüedad, Monumentos, Romanos

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