Cayo Mario, el cónsul reincidente

Siete veces cónsul, Cayo Mario reformó tanto el ejército romano, que tuvo su cuota de responsabilidad en los futuros triunfos militares imperiales.

Jacobo Storch
Cayo Mario, el cónsul reincidente
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Perteneciente a una familia del orden ecuestre, Cayo Mario comenzó su fulgurante carrera militar en el asedio de Numancia, bajo las órdenes de Escipión Emiliano. Gracias a su matrimonio con Julia (tía de Julio César), consiguió los contactos sociales suficientes para impulsar su carrera política, pese a ser un novus homo, es decir, un miembro de una familia que nunca ocupó altos cargos en Roma. Sirvió en África contra los númidas de Yugurta bajo las órdenes del cónsul Metelo, con quien se enemistó cuando éste supo que su subordinado pretendía ser cónsul, cargo que consiguió por vez primera en el año 107 a.C. Gracias a la ayuda de su cuestor Sila, pudo derrotar al rey númida y llevarlo prisionero a Roma, celebrando un triunfo en el 104 a.C.

Desde ese año y hasta el 100 a.C., Mario fue reelegido cónsul cuatro veces seguidas, una situación excepcional en la historia de Roma que se debió al grave peligro de las invasiones de cimbrios y teutones, que habían derrotado varias veces a los ejércitos romanos y amenazaban con invadir Italia. Mario derrotó a estos pueblos germanos en Aquae Sextiae (Aix-en-Provence, Francia) y en Vercellae (Vercelli, Italia).

Para lograr esas victorias había realizado grandes reformas en el ejército, alimentado hasta entonces con las levas de ciudadanos con propiedades, que tan sólo combatían en campañas cortas interrumpidas por las temporadas en que había que realizar las faenas del campo. A partir de Mario, el ejército romano se compuso principalmente de soldados profesionales, voluntarios reclutados entre los ciudadanos e incluso entre los proletarii sin recursos, a cambio de una paga y cuyo servicio se prolongaba durante largos años. Desde entonces, los soldados romanos dependieron del éxito de sus generales para conseguir su recompensa, lo cual trajo como consecuencia unas relaciones de fidelidad a éstos en vez de a un Estado más o menos nominal. Esto supuso la base del futuro imperio.

Luchas fratricidas

Con sus sucesivos cambios de orientación política, aliándose con los populares y con los optimates, Mario perdió buena parte de su influencia política hasta acabar intrigando contra Sila, su antiguo lugarteniente y cónsul, en el año 88. Al marchar éste contra Roma con su ejército, tuvo que huir y esperar a que Sila partiera de nuevo hacia el Oriente para volver a Italia y conseguir su séptimo consulado en el año 86. A lo largo de ese año se dedicó a eliminar a multitud de supuestos enemigos, especialmente entre los partidarios de Sila, lo que provocó una cruenta guerra civil que no acabó con su muerte, pues Sila perpetró a su regreso una masacre entre los seguidores de Mario. Desde entonces, buena parte de la política de Roma estuvo dictada por sus principales generales.

Etiquetas: Ejército, Romanos

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