Catón, el estricto censor

Catón fue el azote de cualquier ciudadano romano que iniciara una tímida desviación de las estrictas y austeras costumbres de la república de Roma.

Jacobo Storch
Catón, el vocacional censor romano
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Desde los inicios de su carrera militar, Catón llamó la atención por su frugalidad y austera moral. Consiguió su triunfo gracias a sus campañas en Hispania a comienzos del siglo II y en el año 184 a.C. fue nombrado censor, un cargo de gran importancia que desempeñó con una proverbial severidad. Desde ese puesto se propuso que los romanos regresaran a las austeras costumbres del pasado frente a la disipación de su época, así como la recuperación de las tradiciones agrarias de los primeros tiempos y, con ello, la limitación de los excesos con que los poderosos hacían ostentación de su riqueza.

Se convirtió en un fiero opositor a Escipión el Africano, tanto en su política como en su marcada influencia griega, hasta tal punto que a él se le atribuye la supervivencia del latín gracias a sus vigorosos discursos (Cicerón conoció unos 150 de ellos, de los que han pervivido abundantes fragmentos y citas) y a sus obras, impidiendo que el griego se impusiese desde la destacada influencia que ejercían algunas familias romanas totalmente helenizadas.

Obsesión cartaginesa

Entre sus obras destaca la primera historia de Roma (Orígenes, desgraciadamente perdida) y De agri cultura, de la que se conserva una buena parte en la que trata sobre cómo cultivar la vid, el olivo y los frutales, además de cómo criar ganado o regentar una finca. Antes de su muerte pudo ver la destrucción de Cartago, la vieja enemiga contra la que tanto se destacó en sus discursos.

Etiquetas: Políticos, Romanos

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