Acueducto de Segovia: los prácticos pilares del infierno

Conoce la leyenda de cómo nació el Acueducto de Segovia.

Adaptado por Palma Lagunilla
acueducto

Relata una leyenda segoviana que una joven aguadora, harta de transportar el líquido, pidió ayuda al diablo a cambio de su alma. La criatura infernal se afanó toda la noche en la construcción del acueducto pero, cuando apenas le quedaba un sillar para finalizar, salió el sol y huyó. Asustada, la muchacha confesó ante un sacerdote, que ordenó colocar en un hueco de la construcción una imagen de santa Fuencisla y otra de san Esteban, para así mantener alejado al diabólico arquitecto. Allí continúan hoy las estatuillas, que, en realidad, fueron introducidas en el acueducto en el siglo XVI. Catorce centurias antes, los romanos habían erigido esta obra pública para llevar las aguas a lo largo de 17 kilómetros: desde el manantial de Fuenfría hasta Segovia. Sus espectaculares 167 arcos soportaron el paso de los años hasta que los árabes los destrozaron en 1072 y su estructura actual se la debemos a los Reyes Católicos, que la reconstruyeron por completo.

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