Saladino: el precio de la libertad

No sólo no le bastaba con recuperar Jerusalén a Saladino, sino que, además, estableció un impuesto a los ciudadanos de este lugar que quisiesen ser libres.

Saladino

El 2 de octubre de 1187, Saladino, el sultán de Egipto, entró en Jerusalén y reconquistó la Ciudad Santa de los musulmanes, acabando con las expectativas de los templarios. A diferencia de la masacre que llevaron a cabo los ejércitos cristianos contra la población civil judía y musulmana cuando conquistaron Jerusalén cien años antes, Saladino vio la oportunidad de hacer negocio y reunir una importante cantidad de dinero.

Así, impuso una tasa para la libertad, en la que estipulaba que cada hombre debía pagar diez besantes, las mujeres cinco y los niños uno. Además, dado el alto número de pobres que había en la ciudad (cerca de 20.000), el egipcio decidió rebajarles la tasa por si algún buen samaritano sufragaba su libertad. Sería Bailán de Ibalín el primero en pagar por 10.000 pobres, pero incluso el hermano de Saladino habría desembolsado una importante cantidad para liberar a un buen número de almas como tributo a Alá por la victoria. Saladino consiguió así sacar partido del precio de la vida frente al precio de la barbarie.

 

Etiquetas: Curiosidades, Egipto, Historia, Medievo, Musulmanes

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