Magos, brujas y alquimistas

Te damos un adelanto del número de la revista MUY HISTORIA dedicado a las sociedades secretas.

Muy Historia
alquimia

En España la alquimia aún mantenía su esencia original, totalmente ajena a su avance europeo. El motivo de este atraso tuvo un nombre muy concreto: Contrarreforma. Este movimiento, principalmente religioso, provocó el aislamiento de nuestro país de cuanta corriente cultural llegara desde el extranjero, lo que explica por qué el rey Felipe II siguió financiando a alquimistas mientras en el resto de Europa eran una figura en claras vías de extinción.

No sería hasta el año 1694, con la contratación del boticario napolitano Víctor Cataldo como químico para la Botica Real, cuando se introdujera oficialmente la farmacia química en España, lo que certificó la progresiva desaparición de la antigua alquimia.

Pero, mientras que la alquimia no volvió a revivir, no puede decirse lo mismo de la brujería. Y es que en 1959 el británico Gerald B. Gardner publicó un libro titulado Witchcraft today (La brujería hoy) en el que afirmaba haberse topado con un grupo superviviente del antiguo culto de la brujería, llamado New Forest, dentro de la región inglesa de Hampshire. A quienes le preguntaron si ese grupo podía identificarse con la antigua brujería, Gardner respondió que sí y aportó un libro con conjuros y rituales, que el propio grupo le había entregado, para demostrarlo.

Enseguida hubo voces que criticaron estas afirmaciones, como la de Aidan Kelly, un reputado especialista en esoterismo, que acusó a Gardner de haber inventado él mismo tales ritos. Sin embargo, para otros investigadores, como Doreen Valiente, Phillip Heselton o Isaac Bonewits, Gardner no había mentido, sino que se había confundido en sus apreciaciones, ya que esos rituales que reivindicaba como antiguos no eran sino recopilaciones muy desvirtuadas de los originales, realizadas en los primeros años del siglo XX por grupos reconstruccionistas del pasado pagano de la zona.

Sea como fuere, la noticia tuvo un gran impacto y propició el surgimiento de pequeñas comunidades en diversos países con ritos, creencias y leyes propios, como la Ley de Tres o Triple Ley, la cual asegura que todo lo que hacemos en la vida nos será devuelto por triplicado. De estas comunidades, la más importante y numerosa es la Wicca, considerada como la auténtica reencarnación de los antiguos grupos de culto a la brujería.

Sus integrantes se juntan en los denominados coven, grupúsculos formados por un máximo de 13 personas bajo la dirección de un Sumo Sacerdote y una Suma Sacerdotisa, que se reúnen durante festividades y rituales de especial significado, como equinoccios o solsticios. Por supuesto, las normas no son rígidas y, de hecho, la Wicca tiene otra vertiente, llamada ecléctica, en la que las reglas se relajan en ciertos aspectos, como el número máximo de participantes en cada coven o la posibilidad de aprender sus fundamentos en solitario, sin la necesidad de celebrar obligatoriamente reuniones festivas con otros practicantes.

Es un movimiento que en Estados Unidos ya ha sido reconocido como religión y que en España también cuenta con un reconocimiento oficial en la figura de la Sociedad Antigua de Kelt, admitida en 2007 por el Ministerio de Justicia como entidad religiosa.

Afortunadamente, aunque la Wicca mantenga fuertes vínculos con la antigua brujería, hoy nadie la persigue, lo que le permitirá tener una vida tan larga como lo deseen sus integrantes.

Más información sobre el tema en el artículo Las fuerzas oscuras, escrito por Janire Rámila. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Masones y otras sociedades secretas.

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Etiquetas: Brujería, Edad Media

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