Los orígenes del Palacio Real de Madrid

Durante siete siglos, en el terreno que hoy ocupa el Palacio Real de Madrid se alzaba el Real Alcázar, residencia de los reyes y sede de la corte.

Real Alcázar de Madrid

En la Nochebuena de 1734, un pavoroso incendio redujo a cenizas el Real Alcázar, residencia de monarcas desde la dinastía de los Trastámara hasta el borbón Felipe V.

La fortaleza primitiva fue construida en el siglo IX por el emir cordobés Muhamad ben Add al-Raaman en la ciudadela islámica de Mayrit, pero a partir de 1085 se convirtió en residencia de los Trastámara (en él nació en 1462 Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV y rival de Isabel la Católica por el trono de Castilla).

Carlos I emprendió su primera ampliación en 1537, duplicando la superficie del palacio. De esa primera reforma, de claro estilo renacentista, se encargaron los arquitectos Luis de la Vega y Alonso Covarrubias, que construyeron nuevas salas distribuidas en trono al Patio de la Reina, así como la llamada Torre de Carlos I, en la fachada que da actualmente a los Jardines de Sabatini.

Felipe II fue quien convirtió definitivamente el edificio en residencia palaciega, estableciendo en 1561 la capitalidad en Madrid de forma permanente. Encargó al arquitecto Juan Bautista de Toledo que levantara la Torre Dorada, construcción que presidía la esquina suroccidental del Alcázar y estaba cubierta por un chapitel de pizarra parecido a los que rematan las torres esquinadas del Monasterio del Escorial, que se construía a la vez en la Sierra de Guadarrama.

No obstante, resultaba muy evidente que esta torre no armonizaba en absoluto con los dos grandes torreones que correspondían al castillo musulmán, de manera que Felipe II encargó al arquitecto Francisco de Mora que remodelara esta fachada sur, obra realizara finalmente por su sobrino, Juan Gómez de Mora, que siguió las corrientes barrocas de la época.

Estas obras duraron hasta el reinado de Felipe IV, que fue quien acabó el exterior del edificio con su aspecto más armónico.

Durante el reinado de Carlos II, el último Austria, sólo se llevaron a cabo algunos retoques.

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