Las decisiones de gobierno de las Marías

Cuatro mujeres de la realeza, que comparten el nombre de María, fueron regentes de un reino.

Amelia Die / S. M.
María de Molina presenta a su hijo, Fernando IV, en las Cortes de Valladolid (1295).

Dos veces regente fue doña María de Molina, aunque su suegro Alfonso X el Sabio había desheredado a su hijo Sancho IV, pues consideraba su matrimonio incestuoso al ser tía y sobrino. A pesar de todo, doña María se mantuvo y mantuvo a su hijo menor de edad en el trono.

Cuando él murió también ejerció de tutora de su nieto, en un reinado lleno de problemas. Varias mujeres han tenido poder como reinas madres en ausencia de hombres adultos o por problemas de descendencia.

Otra María, la de Guisa, asumió la regencia en un momento particularmente difícil: acababa de morir su marido, Jacobo V de Escocia, los protestantes liderados por Isabel I de Inglaterra se expandían por Europa y ella tenía que defender a su hija María Estuardo con el apoyo de tropas francesas. Lo hizo, pero al morir se impusieron Isabel y el protestantismo.

Una tercera María, de las muchas madres poderosas que ha habido en la Historia, es la de Medici, regente de Francia, pues su esposo Enrique IV murió cuando su hijo Luis XIII tenía nueve años. La nobleza no le puso fáciles las cosas y María, que era bastante intrigante, pactó con España. Su hijo la envió al exilio y ella se sublevó contra él.

Tras los perdones, María introdujo en la corte a Richelieu. Una cuarta María, aunque menos poderosa porque ya estaba acabándose el siglo XIX, fue la segunda esposa de Alfonso XII, María Cristina de Habsburgo-Lorena, que durante 17 años, en la minoría de Alfonso XIII, fue regente de España.

Etiquetas: Historia, Mujeres

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