El helenismo de Tomás de Aquino

Seguidor de Aristóteles, recogió del pensador griego la idea de que alma y cuerpo forman una única sustancia.

F. Cohnen/S.M
Aquino
Ver preguntas y respuestas ¿Quién estudió en la Biblioteca de Alejandría?

 

Es el principal representante de la tradición escolástica y el fundador de la escuela tomista de teología y filosofía. Su gran mérito consistió en rehabilitar la razón humana como valor en sí misma. Recogió de Aristóteles la idea de que el alma y el cuerpo forman una única sustancia. Siguiendo al filósofo griego, Santo Tomás de Aquino escribió en su obra Suma Teológica que el hombre posee una aptitud natural para la virtud, pero para alcanzarla es necesario practicarla. Convirtió la materia en algo subordinado a la voluntad divina. Como Aristóteles, Santo Tomás opinaba que la vida contemplativa era preferible a la vida activa.

La ley divina. Creía que la mejor forma de gobierno era la monarquía o el gobierno de uno. Pero para que esa gobernanza fuera adecuada, el gobernante debía actuar siempre de acuerdo con la ley divina y el derecho natural, un pensamiento que rechazaron los filósofos de la Ilustración. Aunque partía de la superioridad de las verdades de la fe, Tomás de Aquino presentó la filosofía como un medio de conocimiento autónomo, capaz de concordar con la teología y de dar forma a los aspectos más diversos de la realidad. En su libro Suma contra gentiles aportó su gran capacidad intelectual y sus razonamientos para que los predicadores cristianos pudieran debatir cuestiones de fe con judíos y musulmanes presentando argumentos más sólidos.

Razón y creación. Años después, los escritos de Tomás de Aquino lograron una síntesis entre el platonismo y el aristotelismo. En ellos recoge y resume los problemas filosóficos más debatidos en la época: la razón y la propia creación. Entre su prolífica obra sobresale su Suma Teológica, en la que plasma una sistematización entre teología y filosofía. De Aristóteles tomó también la teoría hilemórfica, según la cual todos los seres sensibles o perceptibles (tanto los naturales como los artificiales) se componen de materia (hylé) y forma (morphé).

Todo en uno. Tomás de Aquino afirmó que el alma y el cuerpo forman una única sustancia. Asimismo subrayó que la forma es lo que ordena y estructura la materia. Su idea principal pivotaba sobre un dogma absoluto: Dios es el ser total y la causa de todo. Además de inspirarse en las ideas aristotélicas, Tomás de Aquino tomó prestada del pensador árabe Averroes la idea de que el hombre no es sólo un animal racional, sino un ser inclinado al bien. Siguiendo a Aristóteles, apuntó que esa inclinación al bien hace del hombre un ser social y político, lo que significa que las instrucciones políticas poseen un sentido propio, que es el de organizar la convivencia entre los humanos. Tomás de Aquino influyó profundamente en el pensamiento oficial de la Iglesia durante muchos siglos. Fue canonizado en 1323 y declarado Doctor de la Iglesia en 1567. En pleno siglo XVII, el filósofo René Descartes escribirá su obra magna, Discurso del Método, en la que atacará con dureza a la escolástica que se había enseñado hasta entonces en Europa y cuyo promotor más prestigioso había sido Tomás de Aquino.

El teólogo de buena cuna

Los investigadores no han podido fijar con total exactitud la fecha de nacimiento de Santo Tomás, aunque prevalece el año 1224, en la localidad de Roccasecca, Nápoles, Reino de Sicilia. Se crió en el hogar de una familia aristocrática, encabezada por su padre, el conde Landolfo de Aquino. Estudió en la Abadía de Montecasino, en la Universidad de Nápoles, y ya siendo sacerdote, en la de Colonia, donde conoció a Alberto Magno. Tomó el hábito de la Orden de Predicadores en 1244 y años después, cuando se doctoró, ejerció como maestro de Teología en las Universidades de París, Roma, Bolonia y Nápoles. Fue el fundador de la Escuela Tomista de Teología y Filosofía, cuya influencia fue muy importante. Tras su fallecimiento, en 1274, algunas de sus tesis fueron condenadas por el obispo de París, Étienne Tempier, quien le lanzó varias condenas. Pese a todo, fue canonizado en enero de 1323 y dos años después le fueron levantadas las condenas. A lo largo de tres décadas, Tomás de Aquino escribió una enorme cantidad de obras teológicas y filosóficas.

Etiquetas: Filosofía, Italia, Medievo, Religión

COMENTARIOS