Don Beltrán de la Cueva, supuesto padre de La Beltraneja

El favorito Don Beltrán de la Cueva fue acusado de ser el padre biológico de la heredera del trono, Juana, la Beltraneja

Don Beltrán de la Cueva

Hacia 1456, llegó a la Corte de Castilla un oscuro noble de segunda, don Beltrán de la Cueva (1440-1492). Muy pronto, Enrique IV le distinguió con su apego y el joven, en el primer año de su estancia en la Corte, fue nombrado mayordomo y maestresala. En los meses siguientes ingresó en la Orden de Santiago, como Comendador de Uclés. Tres años más tarde, entró a formar parte del Consejo del Rey, desplazando así a Juan Pacheco, marqués de Villena, cosa que éste nunca le perdonó. Se entabló desde entonces una rivalidad a muerte entre ambos.

Tanto don Beltrán como el marqués ambicionaban el maestrazgo de Santiago, cuya posesión entrañaba riqueza, influencia y poder casi ilimitado, sobre todo si el agraciado disfrutaba ya de otros ingresos, como era el caso de Juan Pacheco. Él era muy poderoso pero, además, su hermano, Pedro Girón, era maestre de Calatrava. Así, si él obtenía el maestrazgo de Santiago, entre ambos podían medirse con el Rey.

Enrique IV, conocido como El Impotente, se había casado en segundas nupcias con la hermosa y liviana Juana de Portugal. La boda llegó después de haberse anulado su matrimonio con Blanca II de Navarra por no haber sido consumado –existía también una fuerte rumorología nunca probada sobre la homosexualidad del Rey–. Finalmente, el codiciado maestrazgo de Santiago fue para don Beltrán de la Cueva y, desde ese momento, Juan Pacheco hizo correr la voz de que don Beltrán era el verdadero padre de la heredera del reino. Así, la pequeña Juana empezó a ser conocida en España como La Beltraneja.

 

 

Un plan perfecto

Fuesen o no fuesen ciertos los rumores –apoyados por la deshonestidad de la reina Juana–, el de Villena se sirvió de ellos o, lisamente, los provocó. De esta forma, logró destruir a su rival y minar al tiempo el prestigio del Rey, a quien ahora odiaba por no haberle concedido el preciado maestrazgo. Los ataques del marqués al monarca determinaron que este último se viese forzado a admitir la bastardía de Juana. Retiró el maestrazgo a don Beltrán y lo expulsó de la Corte.

He ahí un golpe maestro. El marqués de Villena, al propagar las habladurías sobre la supuesta conducta sexual de los Reyes y de la también supuesta –y nunca probada– paternidad de don Beltrán de la Cueva logró, de una tacada, deshacerse de un rival, desacreditar la monarquía y quitar del trono a la infanta Juana. La conducta sexual de los reyes y del favorito, verdadera o falseada, llevó a la Beltraneja al deshonor y a Isabel la Católica al trono.

Etiquetas: Amores históricos, Edad Media, conspiración

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